Cómo Desinformarse ¿Viviendo Manipulado?

Si no leo periódicos, tampoco veo “conferencias” de políticos a primera hora y a diario, o dirigentes “empresariales”, menos veo “noticieros” en televisión o redes sociales, entonces no estoy informado y, si lo hago, quedo más enredado que un queso Oaxaca o una bola de estambre ¿Entonces?

Ante la premisa comentada en el párrafo anterior y que es una realidad, debo ser muy selectivo para saber en dónde buscar la información que me interesa y extremadamente cuidadoso para procesarla y enfrentarla/confrontarla para encontrar aquello que me permita hacer prospectiva social, económica, política o electoral.

El manejo de masas ha existido desde el momento en que se definió que el ser humano es un ente social, como señalara Aristóteles (el humano es un ser social por naturaleza [hace más de 2000 años]), que no puede ser autónomo, su grado de independencia está circunscrito a su interdependencia y es fatalmente relativa, de ello entendemos que, consciente o inconscientemente, han existido personas (seres humanos) que han implementado acciones, mecanismos, estrategias, vocablos, signos, mensajes, para manipular el comportamiento de las personas en su agregado individual (sociedad).

En una compleja trama de intereses relacionados, desde aquellas estrategias de que “yo invento o escojo a mi enemigo”, el propio y el ajeno, para lograr mis aspiraciones, damos cuenta de que con todas las tecnologías del mundo en cada momento de la historia, de años atrás a la fecha, vemos como encuentran a Saddam Hussein para que “muera” de acuerdo a las leyes de su país pero nunca encontraban a Osama Bin Laden, y lo que dijeron encontrar nunca se comprobó que así fuere; ya vemos que nunca la Agencia antidrogas de Estados Unidos o su Buró de investigaciones desde tiempos de Sánchez Celis y con más énfasis a partir de Toledo Corro y el salto a Juan Millán, no nada más nunca han encontrado a gobernadores relacionados con el narcotráfico sino que éstos ( o los jefes de ) han incrustado en la entonces Procuraduría ahora Fiscalía General de la República a incondicionales que ahí han estado y siguen estando y todavía sobran quienes se creen el cuento de que no hay intereses relacionados, más cuando varios grupos “empresariales” tuvieron su “boom” exponencial de crecimiento, al menos de Sinaloa para México y el mundo, durante el sexenio de Juan, con rencillas de empleado protagónico con López; así los cuentos del asesinato de Luis Colosio o las empresas que difunden “noticias” en nuestro país como las televisoras o medios impresos o de otro tipo como la radio o los blogs que en los últimos 6 años recibieron más de 66000 millones de pesos que se suman a infinidad de favores para que esos comunicadores o los dueños de las empresas hagan otro tipo de negocios.

Y entonces vemos cómo hay quienes en lugar de jugarse la vida por sus convicciones lo hacen por lograr un “reconocimiento” absolutamente basado en la falsedad y el corto plazo de la “noticia”. Así tenemos que en el tiempo la “historia” no nos dice la verdad de Juárez, Zapata, Villa o Díaz, y sí nos inventa “su verdad”, la de los que movieron sus intereses para sacar la renta que les convenía, el dinero, la acumulación de riqueza, tratando de satisfacer su insaciable codicia y, las masas, se pregunta ¿Qué es eso sino el origen de riquezas que se convierten en poder al, inclusive, manipular gobernantes o teniéndolos como gerentes?

Esos poderosos saben que cuando las personas tienen dinero en sus bolsillos, así sea proveniente de la ilegalidad o de la cadena de valor del crimen, difícilmente perderán el control, vaya, saben que al ser humano se le puede dar prosperidad sin libertad (así ocurrió en España, o sucede en China, Corea del Norte, Taiwán) y también tienen muy claro, como refiere Francis Fukuyama: ¨Los hombres son desgraciados no porque no logran satisfacer una serie fija de deseos, sino por la distancia que continuamente se abre entre nuevas necesidades y su satisfacción” (El Fin de la Historia y el Último Hombre”, E. Planeta, pag. 133, 2da. Edición).

Ser libre cuesta y mucho, en todos los sentidos, de ahí que las personas dicen querer ser libres pero les aterra serlo pues no saben ser tales, sugiero que ni quieren seres libres, que no autónomos ni independientes en sus necesidades (somos interdependientes socialmente y para satisfacer las necesidades [los deseos son otra cosa]).

Los asesinatos, los fraudes, las trampas, la mentira y el abuso siempre han estado presentes en la historia de la humanidad y, hasta donde sé, desde Constantinopla el ser humanos no ha sufrido mutaciones que lo hagan diferente de entonces a ahora, en su mayoría sigue regido por su ambición de reconocimiento como fin final y no como una consecuencia de su buen actuar (existen las excepciones), destacadamente en Sinaloa, entidad federativa en la que el ego (por machistas o rencorosos sociales con ambiciones aspiracionales en la “sociedad”), la frivolidad o frustraciones en sus relaciones amorosas ha dominado a la mayoría de sus gobernantes a partir de los años sesenta (Sánchez Celis 1963-1968), tiempo en que se viven las primeras consecuencias de tener que re ordenar el contrabando (origen de la necesidad de producir en México lo prohibido en Estados Unidos como los opiáceos durante las primeras guerras mundiales y después Vietnam) con el impulsor en tierras sinaloenses, el conocido criminal que fundó las Vegas, Benjamín “Bugsy” Siegel.

¿Cuántos nombres, apellidos, que se dicen de abolengo o respetables hoy en día tienen sus orígenes en el contrabando de alcohol, drogas, vía mar o tierra? En Sinaloa sabemos de muchos pero, bueno, la autoridad lo ha permitido y se estableció como una actividad “legal” y, muy recientemente, en las dos últimas décadas, con el abanico de productos y los sistemas bancarios siendo utilizados para “lavar” dinero, Sinaloa logra una prosperidad increíble que ahora quieren explotar aquellos que no estuvieron en “la jugada de antes” pero que por ser nuevos en el oficio en tanto herederos de los pioneros, no saben hacerlo e irrumpen en la tranquilidad de los mortales. Otros se dieron por servidos y cambiaron de giro aunque eso no cancela los pecados de riqueza manchada y por ello anhelan, ambicionan, reconocimiento social de una u otra manera.

Así pues, estamos siempre expuestos a la manipulación de la “verdad” en lo social, lo político, la fe religiosa, lo empresarial y es por ello que debemos ser respetuosos de poder disentir entre todos sin que por ello se nos vea la cara. Recordemos que cuando el próspero, basado en los abusos y trampas, logra satisfacer el “piso” de riqueza material sin reflexionar que su “techo” nunca lo alcanzará, empezará a trucar más la ley, buscará cargos públicos que lo saquen de ser el empleado ejecutor que actuaba en la sombra y prudencia y, sus titiriteros, que no se confunden y que saben que el que puede poner no debe arriesgarse en querer ser, saben que esos títeres son remplazables, son fusibles que se van en la corta memoria de la gente acompañados de las frustraciones de no haber satisfecho sus deseos convertidos en necesidades y, así, el ciclo de vida hasta que se vuelva necesario que llegue un nuevo jugador que ponga orden en su desmadre, en sus excesos para que entiendan que la ley debe castigar conductas y, entonces, esos delincuentes entiendan que su rol es que no los atrapen y por ello deben ser muy inteligentes, audaces, pero deben saber perder cuando de la otra parte, la autoridad que tiene la obligación de atraparles, se decide a hacerlo. No es nada personal, son los equilibrios y contrapesos que deben existir en el mundo real y no seguir como hasta ahora, confundidos entre delincuentes que llegaron al poder público o aquellos que del poder público brincaron a actividades propias de delincuentes.

¡Muchas gracias y sean felices!

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