El indigno despido de Antonio Quevedo Susunaga

Noroeste pretendía liquidar con 164 mil pesos a un periodista con 40 años de trayectoria

Hace unos días, el periódico Noroeste dijo adiós a uno de sus columnistas con mayor trayectoria. Estamos hablando de Antonio Quevedo Susunaga, quien hasta el miércoles escribía su columna Brecha desde hace 40 años.

De esto nos enteramos de una forma muy desafortunada: una última columna que nunca llegó a publicarse en la edición impresa de dicho medio de comunicación circuló por WhatsApp durante la mañana y tarde del jueves, en la cual el columnista contaba su desventura.

Según el relato, Adrián López Ortiz, director general del periódico, llamó al columnista a su oficina y le comunicó que el consejo de accionistas de la casa editorial había determinado una serie de recortes al personal de la empresa, entre ellos Quevedo Susunaga. El argumento: el mal estado financiero de la empresa.

En la columna, titulada Adiós a todos mis lectores, el periodista agradece a todos quienes lo apoyaron y siguieron su trayectoria y cuenta cómo fue su paso por el periodismo, desde que fue alumno de Alejandro Avilés, luego arropado por Silvino Silva Lozano, quien le dio su primera oportunidad en Noroeste y más recientemente sobre su paso por Radio Universidad, que transmite un programa cultural a todo México.

Antonio Quevedo le entregó 40 años de su vida a Noroeste. En su columna cuenta que, hasta estos últimos años, jamás trabajó en otro medio de comunicación. ¿Cómo correspondió la casa editorial esta entrega? Pretendió otorgarle una liquidación de 164 mil 296 pesos que el comunicador no aceptó (por supuesto, no podía ser de otra forma).

En una plática con miembros de Noroeste, nos informaron que la columna iba a publicarse pero, una vez editada y diseñado su espacio, Francisco Cuamea Lizárraga, seguramente por indicaciones de sus superiores, ordenó que la publicación fuera retirada y no apareciera en la edición impresa de ayer jueves ni en los archivos digitales del sitio web.

Hasta aquí, uno pudiera pensar, (quisiéramos pensar, pero lo cierto es que no podemos) que Noroeste está buscando abrir espacios para nuevos talentos y retirar a quienes ya han colaborado durante largo tiempo. Y lo cierto es que, si fuera el caso, es algo natural en toda empresa. Sin embargo, no podemos dejar de pensar que el despido del columnista fue un acto de lo más indigno.

¿Qué habrá sentido Adrián López (si es que sintió algo) al comunicarle la noticia a Antonio Quevedo e informarle sobre el monto con el que pensaban liquidarlo? Si usted, lector, le hubiera entregado 40 años de su vida y luego pensaran retirarlo con dicho monto, ¿qué sentiría?

Hemos mencionado antes en El Horcón del Medio, sección dedicada a la crítica y autocrítica de medios de comunicación, que Noroeste se ha caracterizado durante mucho tiempo por defender la libertad de expresión y por autoconcebirse como un pilar de la lucha contra la corrupción. Incluso en un espectacular publicitario ubicado cerca del Congreso del Estado, aparecía, por lo menos hasta hace poco, la marca del periódico acompañada del lema “Investigamos corrupción”.

Todo eso está muy bien, pero ¿qué precio deben pagar los periodistas por investigar la corrupción? La tarea que realiza el equipo de reporteros de Noroeste es loable, sobre todo la de aquellos que día a día se dedican a destapar las cloacas en las que los funcionarios realizan sus negocios sucios, pero si a Antonio Quevedo le dieron una patada en el trasero luego de su entrega por cuatro décadas, ¿qué les espera a los otros periodistas, quienes trabajan, como ya hemos dicho antes, sin recibir prestaciones de seguro social e Infonavit?

¿Cómo es que la casa editorial le puede pagar 100 mil pesos al mes, según dicen algunas fuentes, a Adrián López Ortiz si está en números rojos desde hace varios años? ¿Por qué no darle un finiquito digno a Antonio Quevedo, quien todo este tiempo portó con orgullo la camiseta de Noroeste?

En Primera Plana Portal pensamos que ofrecerle una liquidación de 164 mil pesos a un periodista con cuarenta años de trayectoria es una bajeza vil (no son nuestras palabras exactas, pero hágase una idea) y ninguno de los periodistas que trabajan en esa empresa se merece un trato similar.

Respetamos el trabajo de la casa editorial y de todos sus empleados, y tal vez esté mal que se ventile un asunto de esta naturaleza por ser un tema interno, pero no podemos guardar silencio ante la injusticia que se está cometiendo.

La última brecha

Dejaremos aquí la última columna de Antonio Quevedo, tal como iba a ser publicada el día de ayer, para que los lectores conozcan la historia de su propia voz.

BRECHA 01-02-2017

Antonio Quevedo Susunaga

GRACIAS A TODOS MIS LECTORES

El día de ayer, el Director General del Periódico Noroeste, Adrián López Ortiz, a las 12.30 horas, me citó a su despacho para presentarme un finiquito de mi relación laboral de hace 40 años con el Periódico Noroeste.

La razón que me expuso Adrían López Ortiz fue que mi salida del Periódico Noroeste se debe a que la empresa esta ejerciendo recortes laborales dado la difícil situación económica que vive y que me salida es parte de las medidas que ha decidido tomar, conforme a los acuerdos que determinó el Consejo de Accionista de esta empresa editorial.

Ante estas circunstancias, quiero expresar mi profundo agradecimiento a todos mis lectores en éste periódico, por la preferencia que siempre me han dispensado durante toda mi carrera periodística de hace 40 años que me desempeño en esta casa editora.

A través de estos espacios de NOROESTE, quiero expresarle a todos los lectores mi gratitud por ser siempre solidarios con mi quehacer, por preferirme en los espacios de BRECHA, columna con la que logre establecer un diálogo constante con mis lectores, a los que les avisaré en dónde seguir leyendo esta columna periódica.

De acuerdo a los datos que me proporcionó el Director General de Noroeste, en la hoja de finiquito que me mostró y cuya copia fotografía conservo para mi historia, ingrese a esta empresa oficialmente el primero de julio de 1977, que hace una antigüedad de esta empresa, de 39 años 215 días, que es el año que llegue procedente de la ciudad de México, en donde estudie en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, que dirigió el sinaloense distinguido y brillante, Don Alejandro Avilés, un hombre originario de la Brecha, Guasave, quien fue mi maestro y mi amigo, razón por la cual, en su honor le impuse el nombre de mi Columna BRECHA.

En éste agradecimiento debo contemplar a otro gran señor del periodismo, Silvino Silva Lozano, quien me invitó a trabajar en NOREOSTE y cuyo contrato original guardo con mucho cariño y aprecio. De Silvino Silva de quien aprendí gran parte del quehacer periodístico y es un ser hombre que admiro por su congruencia, sus valores y principios morales que hicieron de esta empresa Noroeste la mejor.

En esta carrera periodística que he desempeñado, no ha sido fácil, porque la defensa de la libertad de expresión ha sido una tarea intensa, compleja que ha me ha fortalecido siempre, porque he sentido el respaldo y la solidaridad de los lectores que diariamente buscaron mi columna en estos espacios del Periódico Noroeste, que tuve la oportunidad de contribuir a su fundación del Periódico Noroeste Mazatlán, del que me siento orgulloso de ser el primer miembro fundador, gracias a la confianza que me depositó, en su momento, el entonces director general, Silvino Silva Lozano.

Es difícil despedirme de mis lectores del Periódico Noroeste, después de una cotidianidad de 40 años, pero esta es la última oportunidad que me brindó el señor director Adrián López Ortiz, que permitió escribir esta última columna, con el compromiso de darles las gracias a los lectores que son la razón de mi desempeño profesional y de los medios de comunicación prestigiados como el Periódico Noroeste del que forme parte y entregue mi mejor desempeño.
A todos mis compañeros mi agradecimiento infinito por su compañerismo, por su amistad, por su siempre solidaridad en todos los sentidos. Quiero expresarle a todos ellos que son parte de mi familia, con la que he convivido siempre, dado que en Sinaloa fue el Periódico Noroeste, en el único que me desempeñe profesionalmente. Ahora lo comparto con la Radio Universidad, una gran radio cultural de México, que me dio la oportunidad de ampliar el horizonte de mis ideas.

Y finalmente salgo de esta importante empresa Periódico Noroeste, no por alguna razón laboral, profesional, según el Director General, sino por el argumento de que hay que ajustar las nóminas, que puede ser un argumento para la empresa algo muy razonable. Pero lamentablemente no pude salir en otro ánimo, como tampoco aceptar la liquidación de $ 164, 296.61 pesos que me ofreció la empresa por mis 40 años de servicios profesionales.

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