Nuevos bríos para el PAN

Marcos Pérez Esquer
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2 Ago 2019

A partir de los resultados electorales del año pasado, los detractores del PAN suelen decir que ese partido político no tiene futuro, que está en vías de extinción y que ya no tiene nada que ofrecer.

Creo sin embargo, que los agoreros del desastre se equivocan; a sus 80 años, el PAN no solo tiene mucho que darle al país como el instrumento ciudadano que es, sino que se coloca incluso como la mejor de las herramientas con la que cuentan las y los ciudadanos para cuidar a México. Estos agoreros me traen a la memoria las palabras de Carlos Castillo Peraza cuando decía: “he visto tantas veces publicarse el obituario del PAN que ya estoy pensando que es inmortal”. El asunto viene a cuento porque como en aquellos tiempos, ahora también parece que lejos de desfallecer, el PAN tiene la gran oportunidad de reformarse, reorganizarse y retomar el impulso para seguir aportando sus mejores esfuerzos a la nación.

En este contexto, es decir, en el contexto de pensar cómo el PAN puede renovar sus bríos para seguir adelante, el presidente del partido, Marko Cortés, tuvo a bien proponer al Consejo Nacional la creación de la Comisión de Ética y Buenas Prácticas, con el propósito de que proponga un nuevo Código de Ética del PAN para militantes, y un Manual de Buenas Prácticas para los servidores públicos emanados del partido, pero además, para que sea referente de rectitud en el actuar político, y hacer los señalamientos que en su momento sea necesario hacer para corregir la conducta eventualmente desviada desde el punto de vista moral, de sus militantes.

Así las cosas, la nueva Comisión, presidida por mi viejo amigo Gerardo Priego, panista intachable y entusiasta, emprendió la tarea de realizar foros regionales en todo el país a los que se convoca tanto a militantes como a ciudadanos externos a que opinen sobre lo que el PAN debería hacer de cara al futuro y en el ánimo de recuperar la confianza del electorado.

Tuve el honor de que me invitaran al foro de Guadalajara del pasado fin de semana. La reflexión no pudo ser más rica, los panelistas dijeron lo que auténticamente pensaban independientemente de que ello fuese cómodo o no a los oídos de los panistas, y los militantes tampoco se inhibieron, dijeron lo que pensaban con valentía, con inteligencia y con visión de futuro.

El evento cerró con mesas de reflexión en las que se planteaba un tema concreto a resolver. En la que me tocó estar, el tema era “cómo promover una cultura pro integridad en el PAN”. Se ponía como antecedente el hecho de que los escándalos de corrupción y desviaciones éticas de muchos de nuestros militantes han generado desconfianza y hasta animadversión por parte de muchos ciudadanos. La mesa fue clara. Cinco puntos concretos se propusieron ahí:

1. Hacer un “mea culpa”. Reconocer ante las ciudadanía que incurrimos en errores y que pedimos perdón; como seres humanos que somos estamos expuestos a la condición humana y en efecto, incurrimos en fallas que son deplorables y que estamos comprometidos a corregir y a asegurarnos de que no volverán a ocurrir;

2. Hacer de los postulados éticos del partido ocasión de conversación cotidiana y del conocimiento de todas y todos los militantes, es decir, difundir ampliamente nuestro Código de Ética que hoy por hoy es prácticamente desconocido;

3. Hacer del principio de transparencia y la rendición de cuentas la regla general de actuación; que todo, absolutamente todo dentro del partido sea transparente y plenamente conocido no solo por militantes sino también por la ciudadanía;

4. Que el partido no sea nunca más ocasión de encubrimiento para nadie, no somos tapadera de nadie ni solapamos a nadie, podemos ser compañeros, pero no seremos cómplices. Quien la haga, que la pague, y seremos los primeros en denunciar, y;

5. Que se fortalezca la institucionalidad del partido, entendiendo por ello, que nos aseguremos de que se cumplan las normas sin impunidades de ninguna clase, y que las dirigencias sean fuertes y las verdaderas jefaturas del partido, por encima de grupos y de gobernantes.

Son solo algunas ideas cierto, pero el hecho de que lo plantee con tanta claridad la militancia “de a pie” y las y los ciudadanos que también nos acompañaron, significa para mí motivo de aliento y de esperanza.

Está claro que el PAN tiene futuro, y que será un buen futuro tanto para él como para México. Que vengan otros 80 años.

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