UTOPÍA La nueva era

Los sucesos que se avecinan en el mundo nos parecen decir que, de la mano de la pandemia del COVID-19, viene un descomunal problema económico que podrá desencadenar violentos procesos sociales. También hace consenso que aquellos pueblos que han mostrado unidad, conciencia colectiva, podrán salir mejor librados. A pesar de todo, es innegable reconocer el hecho que un suceso como el que actualmente se vive nos demuestra que la vida del homo-sapiens, su economía, su organización, su todo, está prendida de alfileres.

Cientos, miles, tal vez millones de reflexiones vuelan por las redes sociales y los medios de comunicación percibiendo la respuesta a la pregunta ¿Y después del COVID-19 qué? Casi todos reflejan la preocupación por que vuelva la normalidad o la llamada también “nueva normalidad” lo más pronto posible. A veces se perfila alguna reflexión sobre la necesidad de que las cosas no sigan como hasta hoy pero esta inquietud se siente poco acompañada y se advierte en términos muy marginales.

Resulta evidente la urgente búsqueda de una respuesta legítima por un cambio que, en estos momentos de crisis y de reconocimiento a nuestras vulnerabilidades como especie, se empiece a dibujar, a hacer conciencia, tanta como sea necesaria, para que esta nueva realidad modifique en términos sustantivos nuestra precaria condición.

Entonces resulta necesario señalar los temas centrales, al impulsarlos, abran el camino hacia un cambio venturoso de nuestro sistema de vida. Aunque, de seguro, el solo mencionarlos, dará como resultado señalamientos condenatorios, pecados de lesa humanidad. Veamos si no.

El sistema financiero mundial.

Resulta asombroso cómo una actividad de servicios que no produce nada se ha convertido en, prácticamente, los parásitos del mundo entero. De ahí que resulte importante tratar a fondo el papel, la función que esta actividad debe cumplir.

La inequitativa distribución de la riqueza.

Es evidente, a todas luces insostenibles ya, la inmoral concentración de la riqueza en el mundo. No es posible cerrar los ojos ante esta terrible realidad que da como resultado la pobreza, que significa sufrimientos y el gran drama humano. Urge hablar ya sobre el estado de bienestar donde casa y comida, para todo el que trabaja, estén seguros y los servicios de salud, educación, seguridad y espacios vitales sean para todos.

La ciencia y la tecnología.

El saber, el conocimiento, ha resultado el medio más eficiente para que quienes lo ejercen ingresen a un espiral virtuoso que les ha permitido, con este instrumento, los nuevos métodos del saqueo. Quien carece del saber, en cambio, se encuentra en un espiral, solo

que esta vez, descendiente. ¿Por qué no aprobar todos la universalidad gratuita del conocimiento?, nunca más la privatización del saber. Existen áreas de conocimiento medulares para la humanidad, como son la salud, la energía y los alimentos.

Nuestra relación con el medioambiente.

Si bien es cierto, el ser humano como especie, resulta insignificante en términos de tiempo y espacio cósmico, también es innegable que nuestra presencia ha sido una verdadera pesadilla para la vida en el planeta, con el resultado de una contaminación y degradación vertiginosas. Es evidente que nosotros formamos parte de la naturaleza, pero no somos sus dueños.
El asunto de las guerras.

Después de la segunda guerra mundial las personas que se involucraron en ella, cuando llegaron a sus hogares, tenían claro que tantas muertes y sufrimientos solamente respondían en términos reales a intereses económicos de unos pocos. Ahora la humanidad camina sobre el filo de la navaja y la extinción de la vida en el planeta está al alcance de un botón. Nunca más la guerra.

PROPUESTA

Por estos y otros temas que dejamos pendientes es que, de seguro, el tan solo plantearlos resultará para muchos una audacia fuera de lugar, lo sabemos, pero a estas alturas de la situación, consideramos que un cambio que en verdad sirva debe tratarlos.

La búsqueda del despertar de las conciencias y la resolución del cómo hacer efectivas las propuestas, tiene como condición resolver que en la economía logremos la imbricación de las bondades que representa el mercado con la planificación, aunque parezcan contradictorias, la enseñanza que hoy nos entrega la pandemia nos indica que el mercado por sí solo no podrá resolver, nunca, la situación que viene y por otro lado, la libertad debe estar presente, incluso, en una economía planificada.

El otro criterio a resolver se refiere a la organización social, y aquí también es necesario compaginar dentro de un mismo camino dos propuestas que, a veces, parecen contradictorias, entendiendo que se acepta el camino de la democracia, se debe amalgamar la democracia representativa con la democracia participativa.
Estos son los grandes retos para darle solución al nuevo rumbo.

Lo que resulta evidente es el hecho de que este cambio de era, si logramos que tome el rumbo de la paz, la equidad, y digámoslo así, el amor, pueda significar la única posibilidad de sobrevivencia del ser humano. Requerirá el esfuerzo de la inmensa mayoría, de todos. Significa que este movimiento será de carácter mundial, o no será y puede iniciarse en nuestro país, en México.

Esta es la propuesta, quienes tengan el poder y el interés por esta convocatoria, pueden iniciar ya. Urge…

Para causas como esta fueron nombrados.

Alonso Campos Encines

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