BRECHANDO
26-09-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En una de las entrevistas que concedió el gobernador a los medios de comunicación, en relación con el atentado del vehículo en donde viajaba su nieta, expresó: “no pasa nada” y “¿cómo siente”, “muy bien”.
En realidad, usted cree que una familia que haya sufrido un atentado de alto riesgo, como le ocurrió a Rocha, estaría tranquila.
A la vez, que cuando se le interroga de cómo está su familia, responde “están todo bien, tranquilos y siguiendo la vida normal”.
Al interrogarlo uno de los reporteros le pregunta y qué hace con su seguridad, la respuesta de Rocha fue: “no pasa nada”.
Es importante observar el lenguaje verbal del gobernador Rocha Moya dice una cosa y su lenguaje no verbal dice otra, que manifiesta una profunda preocupación y seguramente miedo.
La cruda realidad es cuando alguien dice “no pasa nada”, se pudiera interpretar de dos maneras fundamentalmente: o que “significa que realmente no hay problema, que la situación es insignificante y no tiene trascendencia; o puede ser un mecanismo de defensa para negar o evitar un sentimiento doloroso, molesto o que genere miedo, especialmente cuando la persona en realidad sí está afectada”.
En la práctica periodística, hay una constante recomendación para poder diferenciar entre una y otra expresión, es observar el lenguaje no verbal de la persona y su tono de voz, ya que pueden revelar sus verdaderas emociones.
Es evidente que el gobernador mientras que su lenguaje verbal nos dice una cosa, su lenguaje no verbal nos está expresando una profunda preocupación y angustia con su lenguaje corporal.
El gobernador Rocha le sigue restando importancia a este tema de violencia y a las interrogaciones de los reporteros, cuando la sociedad entera está observando una violencia imparable y una amenaza directa a su familia.
En esta entrevista nos dice para aparentar tranquilidad, con su voz pausada, que estos hechos, no han causado ninguna molestia, que todo está bien y que la familia está haciendo su vida normal.
En esta entrevista estamos viendo cómo el gobernador está haciendo un esfuerzo para ocultar la emoción negativa y vemos que evita entrar en contacto con una emoción que le resulta dolorosa, incómoda y que sin duda le está costando mucho trabajo gestionar.
Es evidente que el mensaje que recibió con este mensaje del atentado, no puede explicarlo ante los medios de comunicación y ante las interrogantes de los insistentes reporteros, diciéndoles que no quiere seguir hablando de este tema, que “ya fue noticia”, que no desea interferir con las investigaciones que haga la Fiscalía General de Sinaloa, estos son argumentos evasivos.
El ataque violento que recibió la familia de Rocha, el guardaespaldas herido y los impactos en la camioneta, nos están diciendo que el mensaje de estos hechos arrastra una fuerte amenaza, la más seria de las advertencias, debido a que estos hechos se están dando, cuando el gobernador no puede confiar en sus policías estatales, en los municipales y en su remedo de Fiscalía General de Sinaloa.
Es obvio que la seguridad de Rocha, seguramente desde ayer está en manos de las fuerzas federales, debido a que no puede haber otro descuido como el que tuvieron con este atentado que sufrió su nieta.
Y se percibe con el incremento de la violencia de los grupos, con este atentado, que el grupo ofendido con la “traición al Mayo Zambada”, no le ha quitado el dedo del renglón de cobrar venganza.
Por el lado, las fuerzas federales, estamos viendo que ni siquiera han tenido la capacidad para tender un cerco seguro para que los delincuentes no entren a las zonas urbanas, que tampoco están en lugar para repeler los ataques violentos y no se advierte que haya una persecución a los cabecillas de estos grupos.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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