BRECHA
03-11-2025
Antonio Quevedo Susunaga
El gobernador Rubén Rocha Moya, es el gobernador que arrastra la peor imagen en la historia política de Sinaloa, los sinaloenses ignoran su quehacer político debido que con su mala imagen daña el estado.
La percepción más negativa de Rocha Moya está en dos renglones, en donde su imagen está por los suelos y son: la seguridad pública y la economía.
El descontento social que hay en contra de Rocha Moya es generalizado y el valor de su opinión se desploma por los suelos cuando trata de minimizar la violencia, acusando a los medios de generar “psicosis” o de “exagerar en sus opiniones”.
Las encuestas nacionales del INEGI han registrado que la percepción de la violencia entre los sinaloenses es altísima que llega hasta el 90.6 por ciento.
En realidad lo que haga o deje de hacer el gobernador para los sinaloenses no interesa, como no interesa sus declaraciones, sus orientaciones, hay un divorcio espantoso entre la gente que le perdió toda credibilidad a su máxima autoridad en Sinaloa, al grado de ignorarlo en lo general.
Las marchas que se han realizado en Sinaloa, han mostrado con crudeza la realidad de la política del gobierno de Sinaloa, del quehacer de los alcaldes que no le sirven a nada, que los levantones siguen, la quema de casas, el robo de automóviles de las zonas más céntricas de la ciudad y la lista de gente armada no para en comunidades pequeñas o grandes de Sinaloa.
La respuesta más severa de la gente en Sinaloa, que se ha olvidado del quehacer del gobierno de Rocha y la gente ha tomado la decisión de cuidarse “por su cuenta”.
En cualquier recorrido que realice, la gente puede darse cuenta de que la crisis se está reflejando con toda crudeza con los miles de anuncios que dicen “esta casa se vende”, este “local se renta o se vende”, como hay edificios totalmente vacíos, que ninguna actividad comercial tiene la posibilidad de tener un futuro económico.
Entre la gente hay exclamaciones negativas cuando el gobernador niega las duras repercusiones que está generando el narco guerra, que está dejando pueblos abandonados, lugares en donde la población prefiere abandonar sus casas, sus parcelas, sus ranchos ganaderos ante el riesgo que significa para la seguridad personal.
Los campos pesqueros están desiertos, porque los pescadores también tienen miedo de salir a pescar y esa gente está sobreviviendo.
Los restauranteros de Alta son testigo del desastre económico que viven esas familias que sus posibilidades económicas se desplomaron a cero.
Y si hablamos de los que tienen casas en Nuevo Altata, la mayoría la tiene abandonada por el temor de ser sujeto de un acto violento.
En el ámbito del turismo desestimó la inversión, las construcciones quedaron a la mitad en Mazatlán y las autoridades estatales y municipales son cero a la izquierda.
Y cuándo Rocha dice que hay algunas ciudades seguras la gente no le cree debido que su percepción está en esa cotidianidad que percibe en las redes sociales y los medios de comunicación del gobierno de Sinaloa, ocultan o niegan.
La mala imagen y el mal desempeño de Rocha Moya, es evidente que está originando un daño irreversible a la entidad, que la está proyectando a tocar fondo en todos los aspectos.
La otra realidad es que la administración estatal no es nada transparente, hay publicaciones que señalan manejos que dejan duda de cómo se están haciendo las inversiones y en donde seguramente en su momento se le llamará a cuenta a la Auditoría Superior de Sinaloa, cuyo titular, tal parece que está cerrando los ojos ante el manoteo de los recursos públicos.
Es evidente que hay una profunda crisis de confianza en la figura del gobernador, que no puede seguir afirmando que Sinaloa es un “estado tranquilo” y que los sinaloenses están viviendo bien.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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