BRECHANDO
02-11-2022
Antonio Quevedo Susunaga
Los mexicanos hoy celebramos el regreso de nuestros muertos, es una tradición de origen prehispánica, los indígenas concebían a la vida y a la muerte como un concepto dialéctico, que se refleja en la explicación que nos heredó fray Bernardino de Sahagún, que “decían los indígenas, que cuando morían no parecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir”.
La muerte la describían nuestros antepasados como un ciclo constante.
Los mexicanos que creen en el regreso de los muertos en este día de fiesta y tradiciones, se cree que durante estos días primero y dos de noviembre, los muertos cruzan el Mictlán, algo que podría compararse como una dimensión del más allá y la cruzaban para convivir con sus seres querido en este mundo terrenal.
Los mexicanos estamos preparados para hacer la fiesta estos días, año con año, la tradición les da forma a nuestros huesos, a la calaca, con papel picado, con calabazas, con flores de cempasúchil, dulces en forma de calaveras, chocolates, pan de muerto, agua, sal, muchas veladoras, los guisos de los alimentos preferidos por nuestros invitados, sin faltar, el tequila, la cerveza, el mezcal y otras bebidas.
En los altares están la foto de ellos para que las vean que no los olvidamos, el primero recordamos a nuestros niños fallecidos y el 2 a los adultos.
Y el 28 de octubre, algunos recuerdan aquellos que murieron por algún accidente y el 30 de octubre aquellos que murieron sin ser bautizado y se quedaron en el limbo o penando. Estas fechas solo en algunos lugares en donde las tradiciones religiosas tienen injerencia.
Y deberán recordar que el 7 de noviembre de 2003, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO, declaró el Día de los Muertos en las comunidades indígenas mexicanas Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Estas celebraciones son el resultado de un sincretismo entre la cultura hispana y la prehispánica.
Hay quienes consideran que la celebración de Todos los Santos fue impulsada por el abad de Cluny en el siglo XI.
En algunos lugares como Castilla, Aragón y León se preparaban alimentos con forma de huesos, cráneos y esqueletos y eran llevados a la iglesia.
En México, no hay una comunidad que no recuerde este día de muertos con un altar repleto de antojitos.
De acuerdo con la historia de Fray Diego Durán, los indígenas nahuas tenían dos rituales dedicados a sus muertos que son MIccailhuitontli o fiesta de los muertos.
Es importante destacar que los indígenas, tenían pleno conocimiento de los ciclos, así como había un ciclo para sembrar y cosechar el maíz, la vida humana tenía esa circularidad, de vida y muerte.
De acuerdo con la Secretaría de Cultura, en México hay más de 40 grupos indígenas, con más de seis millones de personas, tienen rituales con motivo del día de los muertos.
Y con el tiempo los panteones se volvieron el centro de adoración, de adornos, ofrendas y flores en las lápidas en donde era el punto de llegada de las peregrinaciones.
En estos cementerios se convirtieron en lugares de muertos, de vivos y centro de venta de comidas y bebidas en donde la celebración se lleva al límite.
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