BRECHANDO
05-04-2023
Antonio Quevedo Susunaga
El gobierno de Rubén Rocha Moya, ha sido pésimo, es una decepción para miles de sinaloenses, es el clásico mentiroso, que ahorita afirma una cosa y mañana lo contrario, un estilo del viejo priismo y del político “chicharrero”, que afirman “aquí mis chicharrones truenan”.
En una publicación del Periódico La Jornada de Zacatecas, en la columna de “Zona de Naufragios, realizada por Carlos Alberto Arrellano-Esparza, habla de este estilo de hacer política y dice:” El político chicharrero es el ignorante que se hacer pasar de docto, el que opina impúdicamente con soltura sobre cualquier cosa. Es el improvisado que llega con aires de redentor sin noción alguna de los problemas, su naturaleza, la forma en la se pueden atajar o exacerbar”.
El gobernador Rocha Moya, debe hacer una auténtica reflexión acerca de este año cuatro meses que lleva su administración, que salta de problema en problema, sin que haya una aplicación de la ciencia política. Y como si fuera poco, tampoco hay proyecto de trabajo de qué hacer con el potencial con que cuenta Sinaloa.
La actitud política de enojó, corajudo, que no escucha a nadie y son los que hacen fracasar a cualquier asesor o consejero, porque ellos lo saben todo y no necesitan que nadie le haga planes y proyectos.
Y recuerdo, aquella frase de un viejo político priista como lo fue Don Alfonso G. Calderón, que cuando se molestaba decía: “a mí sólo me van a enseñar a parir”.
Otro político que tampoco escuchaba consejos, tampoco tenía asesores, era Antonio Toledo Corro, que por cierto Rocha Moya, ya lo superó con mucho, en su coraje y rabia contra la UAS y su autonomía.
El otro gobernador tenía un estilo corajudo, era Renato Vega Alvarado, recuerdo que estando de jefe de información en el Periódico Noroeste, me mandó a llamar para regañarme porque lo criticaba en la columna y antes de cualquier saludo me recibió con esta frase: “que chingaos quieres pinche jarocho, parece que eres la furia de Sotavento, porque nada más siento los pajuelazos”.
Es otro de los gobernadores que difícilmente escuchaba a un asesor.
En realidad, la política “chicharronera” del actual gobierno no es nueva, creo que fue una gran aprendiza de Rocha en estos gobiernos priistas.
El asunto es que este tipo de política llevan muy rápido a dichos gobiernos a perder la credibilidad, la confianza, es el caso de Rocha, que ahora dice que no “volverá a opinar nada de la UAS y su autonomía”. Espero verlo.
Este periodo vacacional puede ayudar a Rocha a reflexionar, a planear lo que deben impulsar en Sinaloa, hacer que sus secretarios trabajen y hagan algo útil, en lugar de estar pensando en la grilla, que corrijan los errores en la Secretaría de Educación Pública y Cultura, en donde hasta venden plazas. También que el diputado Feliciano Castro, en lugar de seguir con la terquedad enfermiza de fregarse a la UAS, se ponga a legislar aspectos positivos y para el bien de Sinaloa. Y ojalá en estas vacaciones encuentre el que se robó los 80 mil pesos del Congreso.
Es indiscutible que en esta Semana Santa tienen el tiempo suficiente para reflexionar, tomar las decisiones que consideren o de lo contrario, seguirán con un desgaste político espantoso.
El jalón de oreja que le dio el presidente Andrés Manuel López Obrador a Rocha, tiene mensaje, aunque el presidente no dice nada, debe estar molesto porque Rocha le garroteo con fines políticos a dos de sus pilares más cercanos Jesús Estrada Ferreiro, que lo encadenó a proceso y le quitó la presidencia municipal de Culiacán, sin motivo y a Guillermo Benítez, que sin duda, fue un pilar político para López Obrador mucho antes de que llegara a la presidencia de la república, eso no se le olvida a López Obrador, que lo recuerde Rocha.
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