BRECHANDO
02-09-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En México, ayer fue un día de un profundo parteaguas político en la historia de México, en primer lugar con la más grande transformación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, establecida en la Constitución desde 1824; el primer informe de gobierno por la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que concentra el mayor respaldo presidencial de toda la historia de México y prácticamente la desaparición de las fuerzas políticas de oposición en el país.
En la historia de México, quedó registrado el final de una Suprema Corte de Justicia corrupta, protectora de una clase neoliberal que quedó sepultada con la terminación del periodo de Norma Piña, como presidenta y de ministros que deberían estar en la cárcel, algunos de ellos.
En este contexto estamos viendo el final del que fue el partido político más poderoso, en los últimos 100 años de México, que fue el PRI, en donde su presidente Alito Moreno, ocupa el escenario nacional por su actuación caricaturesca, arrastrando la esencia ancestral de la corrupción que siempre los caracterizó en toda la concentración de poder que lograron.
La otra fuerza política es el PAN, que vive circunstancias muy parecidas o hermanadas al PRI, en donde su objetivo no fue atender el reclamo de los mexicanos, sino concentrar el poder económico y político en las fuerzas económicamente poderosas nacionales y extranjeras.
En éste nuevo escenario político la presidenta Claudia Sheinbaum, tiene el camino libre para lograr la prometida Cuarta Transformación del país, en la historia de México, que inició el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El Segundo Piso de esta Cuarta Transformación, tiene que alcanzar los gobiernos de los estados, que en el país son un verdadero desastre de violencia, corrupción y olvido para una parte de la población que menos tiene.
En la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el gran reto para dirigirla será para el indígena oaxaqueño, Hugo Aguilar y ocho ministros, que tienen un compromiso histórico social que los gobiernos del PRI y PAN, nunca cumplieron porque no era su naturaleza política.
Es evidente que los gobernadores en México, tanto de Morena, como de otros partidos, no saben o no quieren entender que hay un compromiso de impulsar la Cuarta Transformación en cada estado, buscan el cargo para llenarse los bolsillos del saqueo corrupto, que estamos viendo en Sinaloa y la totalidad de las entidades.
Es claro que el reto del Nuevo Poder Judicial, que encabeza Hugo Aguilar, debe llegar a los estados o de lo contrario, no servirá de nada que siga operando como un poder concentrado en la federación.
Esa transformación del Poder Judicial, debe llegar a los estados como Sinaloa, en donde su poder judicial, es controlado por el gobernador o políticos que le siguen sacando raja a los favores que le ofrecen a una casta poderosa y una delincuencia organizada que los tiene en su nómina.
Y si alguien tiene duda, que le pregunten al Mayo Zambada y al Chapo Guzmán, que no sólo está a su servicio un Poder Judicial, sino el propio gobernador.
La unidad política que se crece al lado de la presidenta Claudia Sheinbaum, es la fuerza de los mexicanos que sirve para ponerle un retén a las ambiciones de poder de un presidente de los Estados Unidos, como son las presiones de locura que ejerce Donald Trump o de cualquier otro país.
Es evidente que esa fortaleza de unidad de los mexicanos, la presidenta Claudia la deberá encauzar en fortalecer a los mexicanos radicados en Estados Unidos, que son sujetos de persecución y locura discriminatoria.
Y es el momento de consolidar la independencia que seguramente será la base más importante que le podamos heredar a nuestros hijos y nietos.
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