BRECHA
21-10-2024
Antonio Quevedo Susunaga
En Sinaloa hay un desastre económico, político, de seguridad pública, en todas las escuelas de todos los niveles, entre el personal que labora y que vive con miedo, como la semana pasada que se desataron los demonios de la violencia con bloqueos, balaceras y terror promovido por los narcos en guerra, Los Mayos y Chapos.
El caos total, cuando el ejército tiene que sacar de su quehacer a la policía municipal Culiacán, porque “son los punteros” de los narcos.
En 1989, a los mandos policiacos del gobernador Francisco Labastida Ochoa, fueron detenidos en Culiacán, presuntamente por proteger a Miguel Félix Gallardo.
La detención de los policías en Culiacán, se derivó de la detención el 9 de abril de 1989, que las autoridades federales detuvieron a Félix Gallardo en Guadalajara.
Y con ese motivo, fueron detenidos en Culiacán los elementos de la policía municipal, y a los jefes policiacos y este operativo recuerdo que fue ordenado por el General, Gutiérrez Rebollo.
En aquél entonces, varios funcionarios estatales fueron detenidos por brindar protección al capo del narcotráfico, alrededor de 33 años después, Francisco Labastida Ochoa acusa al gobernador Rubén Rocha Moya de estar coludido con los narcos.
Y si mi memoria no me falla, en aquél entonces fueron detenidos el jefe policiaco, Arturo Moreno Espinoza, jefe de la policía judicial; Enrique Corza Marín, subdelegado de la Campaña contra el Narcotráfico y a Robespierre Lizárraga Coronel, ex jefe de la Policía Municipal de Culiacán.
Había otros funcionarios estatales acusados por la presunta relación con el narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo.
En Sinaloa, ahora las acusaciones de esa implicación señalan directamente al gobernador Rubén Rocha Moya, que hasta el momento no ha sido detenido.
Es evidente que Labastida Ochoa conoce muy bien el problema del narcotráfico en Sinaloa, como las implicaciones que genera con las policías municipales y estatales y el ejemplo es que un comandante de la Fiscalía General de Sinaloa, era el guardaespaldas del Mayo Zambada y el gobernador Rocha Moya “no se había dado cuenta”.
Y es curioso que Rocha, una vez que tomó el mando, no movió a ningún jefe policiaco, tampoco realizó una revisión de la policía, hasta ahora que el ejército los metió al cuartel para evitar que siguieran siendo el papel de “punteros del narco”.
La historia se repite, con la caída de los grandes capos del narcotráfico, en Sinaloa se dejó ver que las más implicados eran las autoridades estatales, es el caso de la detención de Miguel Ángel Félix Gallardo, de Caro Quintero, ahora de El Chapo Guzmán y el Mayo Zambada, detenciones que sacuden las estructuras políticas y de gobierno estatal, a tal grado, de anular dichas dependencias.
Es evidente que Rocha y su equipo, deberían estar siendo investigados y haberlos sacados del poder público de Sinaloa, dado que existen muchas presunciones de que están implicados.
En mi calidad de periodista, obviamente que me tocó vivir muy de cerca el caso de la detención de Miguel Félix Gallardo y la policía de Culiacán, dado que era jefe de información del Periódico Noroeste y corresponsal del Periódico La Jornada.
Es evidente que las autoridades federales están protegiendo políticamente al gobernador Rocha Moya, como él mismo lo ha dicho; sin embargo, en su calidad de gobernador de Sinaloa, a los sinaloenses dejó de servir.
La Fiscalía General de la República y la Fiscalía General de Sinaloa, deben de dejar engañar a los sinaloenses, deben actuar y terminar con las complicidades de los funcionarios del gobierno estatal y actuar conforme la Ley.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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