BRECHANDO
27-10-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En Sinaloa, después de un año en guerra de los narcos, de grandes pifias políticas del gobernador Rubén Rocha Moya, que terminó como rehén de la delincuencia organizada, entregará en el 2027 un sexenio de desastre en el sector productivo, en el agrícola, pesquero y social.
El gobernador Rocha Moya, debe ser muy honesto en esta última etapa de su gobierno, tratar de hacer el bien en todo lo que pueda en favor de una sociedad lastimada y herida de muerte, como también esa honestidad debe llegar a no intentar meter las manos para dejar heredero político, porque su equipo arrastra “el cáncer político”.
Los sinaloenses están soñando con un Sinaloa diferente a partir del 2027, que sea un punto y aparte en el quehacer político y social, donde los delincuentes no metan las manos después de este daño que están ocasionando, de destruir lo construido.
Es muy triste observar que los aspirantes a la gubernatura, como el senador Enrique Inzunza, la senadora Imelda Castro, la diputada Tere Guerra, el exsecretario general de gobierno, Feliciano Castro, nunca salieron a dar la cara por los sinaloenses encerrados en sus casas por el miedo, por los desaparecidos, por el despojo de vehículos, el asesinato de niños, por tratar de parar la masacre entre los jóvenes, nunca los vimos dar la cara, hasta ahora que desean quedarse con el botín que queda del gobierno del estado.
En términos de tiempo, las autoridades federales tienen un año más para terminar con esta pesadilla, que está haciendo mucho daño en Sinaloa, de no hacerlo, estaremos condenados a vivir otro sexenio perdido, que será muy difícil que los sinaloenses lo puedan resistir en su agricultura, en la pesca, en el turismo, que son los renglones en donde los empresarios de Sinaloa son buenos.
Es muy respetable que el gobernador simula la reorganización de su equipo, encaminado a quedarse con el poder político un sexenio más; sin embargo, la gente no quiere en dicho poder a los mismos ni a los delincuentes organizados.
En la última semana, hemos vistos el recrudecimiento de la violencia en Culiacán, en donde los Chapitos y los Mayos se están haciendo un daño más directo, cuando menos las propiedades de gente cercana a sus familias se han visto agredidas, pero aún no alcanzamos a ver el fin de esta “guerra”.
Es evidente que el exterminio entre los delincuentes está consentido por las autoridades federales, que cuando alguien importante de su equipo es asesinado, como lo vimos con el militar de alto rango asesinado la respuesta de la autoridad fue más severa.
La triste realidad es que la recuperación de Sinaloa, será muy prolongada, primero porque la economía del narco que teníamos ha desaparecido, la gente empieza a vivir los sintonizas perversos que han quedado con gente adicta a las drogas, con gente que estaba empleada para servir de punteros y medio vivía; sin embargo, es posible que empiece a dispararse la otra delincuencia domiciliaria.
Al gobernador Rocha le faltó capacidad para lograr marcar las líneas que separan el quehacer de una sociedad sinaloense que no está embarrada con los narcos y esa guerra de violencia, porque tenía una policía municipal comprometidos con la delincuencia, como la policía estatal y una gran parte de una fiscalía que trabaja para ellos y que se están viendo amenazados por sus complicidades.
Los sectores empresarios, los dirigentes y gente comprometida con Sinaloa, tiene que sacar la cabeza, hacer su papel para evitar que se vuelva a repetir otro sexenio como el que estamos a punto de terminar, que ha sido el peor sexenio de toda la historia de Sinaloa.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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