BRECHANDO
03-09-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En Sinaloa, después de coexistir dos poderes: el poder político constitucional representado por los gobernadores y el poder “fáctico” que durante más de 30 años representó el narcotráfico que encabezaba, el Mayo Zambada, el “auténtico poder”, la entidad entró en una crisis política decadente, que llevará tiempo reponer el orden constitucional.
En esta decadencia política que está viviendo Sinaloa, podemos destacar dos factores: el agotamiento o fracaso de las dos principales fuerzas políticas que por más de 100 años han gobernador, el PRI y el PAN, que no se renovaron ante los miles de sinaloenses, que sus propuestas políticas no responden a esta nueva realidad económica y social que estamos viviendo y que fueron rebasados por el esquema del movimiento de Andrés Manuel López Obrador y Morena.
El otro factor determinante es la crisis interna en la que se encuentra el Cártel de Sinaloa, las “traiciones” entre los líderes, el pleito entre el Chapo Guzmán y su familia contra el Mayo Zambada y su familia, que además de haber influido en el florecimiento económico de Sinaloa, con su gran poder económico era el arma más poderosa para corromper o sobornar a cualquier otro poder como lo hizo el Mayo Zambada, que tiene una idea muy clara de cómo se ejerce el poder por encima del poder constitucional.
El otro elemento fundamental es que el gobernador Rubén Rocha Moya, agarró partido en esta confrontación, con lo cual, los ciudadanos también le perdieron la confianza a la autoridad que nos representa, como también se anuló toda posibilidad de liderazgo al perderle la confianza y la credibilidad al gobernador como autoridad legalmente constituida.
En Sinaloa, después de un año de “guerra entre Chapos y Mayos”, que tienen pagando a la sociedad una grave consecuencia, no se ha recuperado el control, porque el gobierno federal, primero Andrés Manuel López Obrador y ahora la presidenta Claudia Sheinbaum, cometieron un grave error, el no haber declarado la desaparición de los poderes en Sinaloa, arremeter con las fuerzas del estado contra los responsables del crimen organizado y fijarse un tiempo para regresar al orden constitucional.
Es evidente que el gobernador Rubén Rocha Moya, como gobernador cometió graves errores políticos, que lo llevaron a la pérdida del poder y de la credibilidad ante los sinaloenses, como tampoco él es un líder que tenga esa capacidad para sobreponerse al poder “fáctico”.
La decadencia política a la que hago referencia está siendo arrastrada por una actividad irracional de los miembros del Cártel de Sinaloa, que terminará perdiendo gran parte de ese poder o todo.
El otro elemento de esta crisis es que dentro de los partidos, Morena, PRI y PAN, no hay ningún sinaloense que se ponga a la cabeza para plantear soluciones políticas y legales, antes de las elecciones del 2027, cuando Rocha Moya tenga que entregar lo que queda del poder constitucional.
El mayor problema será para Morena en Sinaloa, porque entre sus filas no cuenta con miembros que puedan encabezar el regreso a la paz de la entidad y al fortalecimiento de su economía, debido a que entre sus propuestas para sustituir a Rocha, algunos arrastran las mismas relaciones contaminadas políticamente con los narcos y criminales y otros por su incapacidad de liderazgo, sólo servirán para prolongar un sexenio más, esta decadencia política que estamos viviendo.
El gobierno federal, a través de sus fuerzas armadas federales, debe neutralizar a los generadores de violencia y garantizar la seguridad algún sinaloense que tenga capacidad y decisión de recuperarse de este entierro político que está viviendo Sinaloa.
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