BRECHA
23-02-2026
Antonio Quevedo Susunaga
EL FUTURO NEGRO
Los sinaloenses están sentados en la incertidumbre de su futuro político que empezará en el 2027, después de una guerra que destruyó todo lo construido en los últimos 30 años, una sociedad rasgada por la violencia de la venganza, el odio de una guerra en donde se disputan el poder del narco y el político, que por más de tres décadas ha da el visto bueno.
A este sabor amargo del fin de una administración de Rubén Rocha Moya, caracterizada por el pleito, la persecución política y distante del pueblo, la huella que deja es dolorosa.
La situación que están viviendo los sinaloenses en esta administración es única en el país, en “medio de un auto toque de queda” que impone el miedo de estar en el momento y en el lugar equivocado, donde las policías dejaron de proteger a los ciudadanos para destinar la atención a la auto sobrevivencia.
En Sinaloa, hay un reconocimiento ciudadano a las fuerzas armadas, a la Guardia Nacional y las Policías Federales, ellos son los que brindan la protección, en la ciudad ni policías de tránsito observamos.
La incertidumbre política para las elecciones del 2027, que el gobernante que llegue sea hombre o mujer, el gran temor de los ciudadanos que traiga el signo de los poderes fácticos.
El aspecto que menos importa es saber cuál es el futuro del gobernador Rocha Moya y su familia, porque no sabemos hasta donde están en complicidad con el poder que los domina.
El futuro de la agricultura en Sinaloa se enfrenta a una de las más grandes pérdidas económicas, debido a que los precios de garantía que el gobierno federal impondrá no le dará ganancias a nadie, hasta aquellos productores de alto rendimiento.
El asunto es que la agricultura es el pilar de en medio de la economía de Sinaloa, “es el granero de México”, que entrará a una crisis irremediable.
La pesca está dominada por los grupos violentos del narco, que se están jugando el control de los más de 70 campos pesqueros, obviamente que los más ruidosos es donde se escucharon más detonaciones de las armas, disputados el control de Navolato, de Guasave, Los Mochis, Mazatlán, la zona de Eldorado, Elota, San Ignacio y Escuinapa, las salidas al mar tiene mucho valor.
El negocio del camarón y de las granjas acuícolas, está en manos de los cárteles, que son los que exportan y venden al mercado nacional.
La industria pesquera que es el otro pilar de la economía, perdió su prestigio, perdió el control de sus capturas y perdió el orgullo de producir el mejor camarón de México.
El otro gran pilar de Sinaloa es el turismo, ha recibido el golpe letal más grande de toda su historia, con la violencia desatada en Mazatlán, que obligó a los inversionistas a parar el turismo a detener sus obras, a ponerle un barrera al crecimiento inmobiliario que venía desarrollando, a obligar a los turistas de otras entidades como Durango a dejar de asistir a Mazatlán, por el miedo a la violencia.
Los mazatlecos perdieron la calma, dejaron de disfrutar sus playas, sus centros recreativos debido a que se ha demostrado que están dominados por el narco.
A esto hay que agregarle que las carreteras se volvieron peligrosas, lugares de despojo de vehículos, que en Sinaloa han robado alrededor de 10 mil carros, esto es un fuerte golpe a la economía familiar, pero de esto no habla Rocha.
A esto hay que agregarle ataques a políticos como los diputados Sergio Torres y Elizabeth Montoya, ataque diario a balazos a los enemigos, quema de residencias, quema de negocios, advertencia de que pueden llegar a ciertos negocios, presumiblemente que son de algunos narcos o lavadores.
El número de muertos se ha disparado, la mayoría son jóvenes, menores o niños, pero esto no se escucha en la voz del gobernador.
¿El futuro gobernador, sea hombre o mujer traerá la bendición del narco?.
antonioquevedosusunaga@Mail.com

