BRECHANDO
25-11-2025
Antonio Quevedo Susunaga
El movimiento de ayer, de bloqueo de las carreteras a nivel nacional por productores agrícolas, que demandan mejores precios a sus cosechas y transportistas que demandan seguridad en las carreteras, es un movimiento legítimo.
La otra realidad es la que vive el gobierno federal, que México no ha alcanzado la autosuficiencia alimentaria, y se ve necesitado a importar más de 20 mil toneladas de maíz, tanto de maíz blanco para el consumo humano y amarillo para el consumo animal, entre otros alimentos que se abastece del mercado internacional a un precio más bajo, esto le permite tener una inflación más baja y controlada en nuestro país, garantizando que los mexicanos puedan comprar alimentos, sobre todo, aquellos que menos tienen.
En el tema de las carreteras, obviamente que tenemos otro gran problema que es la inseguridad que prevalece, asaltos, despojo de vehículos y mercancías, pero también alto riesgo para quienes circulan en dichas carreteras, mucho de esto provocado por una delincuencia organizada desbordada, la violencia generada por los narcos y delincuencia común que los estados han sido incapaces de mantener un control en dichas entidades.
El asunto de las protestas de los productores y los transportistas no es un asunto que el gobierno pueda resolver de la noche a la mañana, porque hay interés internacional de los proveedores de insumos, semillas, fertilizantes, maquinarias y otros productos, porque no desean que los productores mexicanos sean competitivos y uno de los ejemplos, es Estados Unidos que la semilla tiene un costo de 100 a 150 dólares el costal, mientras que en México, esa misma semilla tiene un costo de 300 dólares.
Es evidente que estos costos de producción están reventando a los productores de la agricultura comercial, principalmente, que los 5 mil pesos por tonelada de maíz que ofrece México está por debajo de los costos de producción de los agricultores mexicanos, que tienen un costo de 6,200 o 6,500 pesos, debido a que producen a un mayor costo, que aquellos agricultores gringos que producen a precios más bajos.
El problema no es nuevo, esta situación ha perdurado en todos los gobiernos neoliberales, y el ejemplo con el gobierno de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, decían en sus discursos que era preferible importar los alimentos y productos a precios más bajos, que producirlos en México, sin darle solución a un problema que sigue haciendo crisis en el país.
En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, definió la política de apoyar a los productores que menos tienen, los que tienen pequeñas parcelas para el auto abasto de alimentos con el objetivo de ayudar a estos mexicanos a intentar resolver su problema alimentario.
Es claro que esta política, que también está siguiendo la presidenta Claudia Sheinbaum, es buscar garantizar la autosuficiencia alimentaria a esta población de escasos ingresos.
Es evidente que el PAN y el PRI están alimentando esta inconformidad, un problema que ellos nunca resolvieron durante todo el tiempo que gobernaron el país, pero ahora, buscan llevar agua a su molino.
Y hablando de agua, también está endosando el problema del agua, que mucho de este líquido está concesionado, que les entregaron por “favores políticos” y que no están dispuestos a perder, debido a que hay nuevas reformas que los despojaron de estos premios valiosos.
Es indiscutible que la oposición está interesada en crear todos los problemas posibles al actual gobierno federal, debido a que está en puerta una elección intermedia, en donde esperan recuperar gubernaturas, diputaciones y otros cargos; sin embargo, no será fácil porque están muy distantes de la demanda del electorado que les pudiera dar su voto.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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