BRECHANDO
21-10-2022
Antonio Quevedo Susunaga
El miedo que debe tener el alcalde de Mazatlán es fundado, el amigo de Andrés Manuel López Obrador, presidente de la república, el hombre que fundó Morena en Sinaloa, jamás se imaginó que iba a estar en la mira del primer gobernador de Morena en la entidad, Rubén Rocha Moya, el dirigente de izquierda. “La esperanza de Sinaloa”.
La mayor preocupación de Benítez, seguramente es mirarse en la figura que ha quedado reducido Jesús Estrada Ferreiro, un político de Morena que mostraba la altanería del poder, la arrogancia de la amistad de tener un “amigo presidente de la república”, y ahora, a estar encadenado a un proceso legal en la Fiscalía Estatal de Sinaloa y quedar convertido en un manojo de depresión política y existencial.
En realidad, a Jesús Estrada Ferreiro, se le acabó todo, la carrera política, su vida pública y su ego político pisoteado por el poder estatal, terminó preso del miedo a “ser asesinado”, no conozco la razón por que tiene ese miedo, qué le sabe a Rocha o qué sabe.
El espejo en el que se está viendo Jesús Estrada Ferreiro, ojalá y no se miren, quienes les están aplicando “todo el poder”.
Los medios de comunicación han sido testigos de “la prisa que le entró a Guillermo Benítez, al anunciarle el coordinador de los legisladores de Morena, Feliciano Castro, que la Auditoría Superior del Estado, presentaría una demanda en contra del alcalde por la compra de las iluminarias que instalaron en Mazatlán. –
De la compra de las iluminarias no sabemos todo, hay quienes dice, que el negocio lo hizo el entonces gobernador Quirino Ordaz Coppel, a través de su hermano, y lo firmó ingenuamente el alcalde Benítez. La verdad se sabrá si Benítez se atreve hablar.
El poder ejercido por el PRI, PAN, PRD y Morena, no hay diferencia, entre el gobernador Rocha Moya y el resto de los gobernadores creo que en el ejercicio del poder son iguales.
A lo largo de la historia, hemos visto como los gobernadores del PRI y PAN, han usado a su familia cercana para administrar el dinero mal habido, que mucho termina en cuentas particulares, como ocurrió con el panista, Francisco García Cabeza de Vaca, que uso hasta su madre, sus hijos, hermanos y demás familiares para hacer negocio con el dinero público.
En el caso del PRI, por poner un ejemplo, está el exgobernador de Campeche, Alito Moreno, que uso la mano de su hermano, de su mamá y amigos para llenarse la bolsa del dinero público.
Y la historia de los gobernadores de Morena, todavía no está escrita, pero no me atrevo a meter la mano por ellos.
Es suficiente ver que a Jesús Estrada se le acabó la voz, camina desgarbado, jalando una carretilla con los documentos que espera que le sirvan para su defensa, en su rostro están las huellas de la “tragedia política”, que está viviendo.
El futuro de Estrada está en la fiscalía general de Sinaloa, del gobierno de Rocha Moya.
Es evidente que el miedo, también haya alcanzado al alcalde de Mazatlán, que nada le valió fundar Morena, que no sirvió de nada su amistad que tanto cacaraqueo con López Obrador, finalmente está encaminado a los tribunales, con razón o no, su camino no tiene retorno.
Lo que están viendo dichos alcaldes de Morena, la pregunta es, si lo vivirá también, Gerardo Vargas Landeros o los restantes alcaldes de Sinaloa.
En política es válido recordar aquella frase bíblica, que es atribuida a Jesús en el evangelio de San Lucas, Capítulo 6, versículo de 36 al 38, con la “vara que midas serás medido”.
De alguna manera, a los que nos educaron con una vara del árbol de guásima, flexible, irrompible y que quedaba marcada en las nalgas y en las corvas, era para “castigar- según la biblia- al hijo díscolo y al insensato”.
El primer varazo ya recibió Guillermo Benítez, pero seguramente no será sólo uno.
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