BRECHANDO
09-09-2022
Antonio Quevedo Susunaga
El desprendimiento de Alito Moreno, dirigente nacional del PRI, de la Alianza va por México, si esta decisión sólo se pensara en Alito, el final de dicho partido estaría cerca, pero si viendo la sagacidad de Alito, está pensando en una alianza PRIMOR, entonces el PRI entrará a una etapa de renovación.
La alianza con Morena, no necesario debe ser pactada con sangre, como lo hizo el PAN y el PRD, que finalmente se quedaron gritando de coraje, porque Alito se fue con Morena.
En estos dos años que le quedan al presidente Andrés Manuel López Obrador, necesita cerrar con fuerza, hacer cambios en la Constitución, empezando por la iniciativa de reforma electoral que han presentado, como fortalecer o blindar al sector energético, entre otros proyectos en donde el PRI sería de vital utilidad política.
Es posible que con ese cambio de salir de la Alianza va por México y buscar amarres con Morena, el PRI está dando un gran paso político, que lo puede volver a potenciar y pueden empezar por el Estado de México y Coahuila.
La realidad es que Claudio X González es el más preocupado con el rompimiento con el PRI, debido a que al PAN y PRD no le alcanzan para ganar Estado de México y Coahuila, en el 2023, tampoco podrán detener la reforma electoral del INE y de la elección del 2024, el PAN y el PRD no tienen nada de qué hablar.
En el caso de la iniciativa de la Guardia Nacional, sigue caminando al ser aprobadas ayer por las Comisiones, sin ponerle ni quitarle, esto significa que Morena llega con el voto de los priistas.
Y para que el amarre apriete, Alito Moreno y Rubén Moreira se reunieron ayer con el titular de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, para decirle que el PRI apoya al ejército.
Este es un escenario muy complicado para la oposición, que no encuentran candidatos, que se ven reducidos en sus aspiraciones y están todavía bajo la lupa de la Fiscalía del Distrito Federal, que puede pedirle a la Cámara que le desaforé a Jorge Romero, su coordinador de diputados, porque pesa sobre él, señalamientos que lo pueden llevar a la cárcel, por aquello del Cártel Inmobiliario, en donde robaron miles de millones de pesos los panistas.
En este contexto de escenario político, el presidente está elaborando su cierre de gobierno, en donde no sólo son las obras de los trenes, sino el amarre que desea heredarle al próximo presidente de la república para que reciba un país con gran avance de la Cuarta Transformación que buscará consolidar en estos días.
El ajuste político que tiene en la mira el presidente es el Poder Judicial, en donde los ministros, jueces y magistrados, le están negando a los mexicanos las soluciones que reclaman de urgencia.
Y recuerden lo que dijo Adán Augusto López Hernández, a los senadores, “el proyecto de nación no admite titubeo”, esto fue parte del mensaje político que llevó del presidente Andrés Manuel López Obrador.
En dos años, todavía el presidente López Obrador puede hacer muchas cosas, creo que el quehacer político de López Obrador cambió, en esta última etapa, está siendo más directo, sin miramientos, está jalando la rienda a los ministros, a los jueces de los cuáles tiene una lista de investigados, que pueden quedar fuera de un plumazo y encadenados a procesos penales.
Es indiscutible que el gobierno de López Obrador cerrará la pinza con mucha fuerza para someter a los grupos criminales armados que hay en el país, como lo ha venido haciendo en los tres últimos meses en donde la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina, están mostrando su poderío y fortaleza, deteniendo a criminales sin tirar un tiro, esto significa que están usando la inteligencia-militar.
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