BRECHANDO
21-11-2024
Antonio Quevedo Susunaga
La definición del gobernante megalómano es una persona con un concepto elevado de sí mismo, narcisista y con comportamiento de delirios de grandeza y omnipotencia, se considera superior y es arrogante.
El día de ayer, la portada del Periódico The New York Times, describe a Sinaloa con una sola foto, como un “estado en guerra”.
Es una de las decenas de tantas fotos que han llegado a tú celular en donde están en la imagen los soldados, de los 10 mil que ha enviado el gobierno federal para intentar parar esta “guerra entre Los Chapitos y los Mayos”, que se arrancó el 25 de Julio en Huertos del Pedregal, fecha histórica que nunca se le podrá olvidar a los miles de sinaloenses y mexicanos.
Los escenarios de la guerra en Ucrania, me resultan familiares en Sinaloa, los camiones incendiados, la lucha en pueblos como Imala, en donde la gente acude a su instinto natural para salvar su vida y de la familia, porque la autoridad ha perdido la capacidad de detener y encarcelar a los delincuentes.
El combate con drones entre Israel y Palestina, en Sinaloa me resulta familiares esas escenas, que con mucho tino ahora está difundiendo en su portada el New York Times y cómo le podría decir el gobernador Rubén Rocha Moya a esa editorial, que esas escenas no ocurren en nuestra entidad.
El número de muertos de los que ha habido en Sinaloa, compiten con los muertos que hay entre la guerra de Palestina e Israel, como describir las escenas de los cuerpos flotando en el estero de las Arenillas, con los cuerpos con los que se topan los pescadores, el odio expresado en los cuerpos desmembrados y puestos en hieleras, el usar irracionalmente las poderosas armas que surte Estados Unidos para que los delincuentes se maten entre ellos, se acaben, podar las bandas de narco y motivar el surgimiento de otro Padrino de la Mafia.
Y cómo acusó al New York Times, de difamación y calumnia de nuestro estado, cuando el gobernador envuelto en esa locura megalomanía niega que Sinaloa sea un escenario de guerra.
Los sinaloenses no necesitan acudir a Ucrania para conocer los escenarios de guerra, los tenemos reproducidos en Sinaloa, en donde más de 10 mil soldados de alto nivel luchan para detener a los delincuentes que crearon Felipe Calderón, Carlos Salinas, Enrique Peña Nieto, García Luna y los gobernadores que por su complicidad, son también responsables de la creación del monstruo del narcotráfico que se enfrentan con los vehículos blindados, las poderosas armas que diariamente nos envían de Estados Unidos.
A Estados Unidos le interesan las drogas que se producen en Sinaloa, en México y en el resto de los estados Latinoamericanos, una droga que si les falta a los consumidores norteamericanos pueden volverse locos e indomables.
Es indudable que el enviar drogas a Estados Unidos es el gran negocio, la prueba está que no sólo están metidos “esos empresarios del mal”, sino también tienen cómplices de primer nivel entre las autoridades, la prueba está el papel que han jugado los presidentes y gobernadores, que no se asusten de que estemos recogiendo las miserias de su deshonestidad.
Es indiscutible que para los norteamericanos no sólo el negocio de comercial con la droga, sino la riqueza que generan las guerras con la venta de armas poderosas, sin importarles quienes mueren, lo que implica que hay una gran perversidad en el impulso de estas actividades comerciales en Sinaloa.
Debe ser muy triste hacer toda una carrera política toda la vida para tener el honor de dirigir el desarrollo de una entidad como Sinaloa y terminar como lo está haciendo el actual gobernador.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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