“Gobernar Para la Gente. Sin ataduras, Sin Complicidades Perversas”

Un gobierno que se rija por la ley al servicio de todos, que genere un Sinaloa saludable en el sentido más amplio.

De siempre he señalado que vivir bajo el imperio de la Ley y que la misma se aplique sin distingos es lo mejor y ello nos puede dar paz y tranquilidad, calidad de vida. Sin embargo, las mañas y los intereses perversos han hecho cierto el dicho de que el que hace la ley hace la trampa y eso debe de acabarse.

El gobierno estatal no nada más es el poder Ejecutivo (gobernador), también lo son los otros poderes, Legislativo (diputados) y Judicial (jueces y magistrados), juntamente con los organismos dotados de autonomía constitucional, tales como la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, la Fiscalía o la Universidad Autónoma de Sinaloa y la de Occidente. Y estos poderes y organismos tienen muy claro cuáles son sus obligaciones y los nombrados en la responsabilidad de conducirlos deben asumir su encargo a cabalidad y hacer saber qué es competencia de cada uno y cuáles son sus obligaciones insoslayables so pena de castigo o sanción. También, se debe respetar la autonomía municipal entendiendo que es otro orden de gobierno con facultades propias y que un orden de gobierno no debe atropellar al otro ni erigirse en su tutor o papá que le resuelve sus errores o incapacidades. Ya basta de que los alcaldes no sepan conducirse y busquen la venia del gobernador o que el gobernador los atropelle y los haga rendir pleitesía. Debemos de dar el paso a la verdadera separación de poderes y la comprensión de los distintos órdenes de gobierno.

Para lo anterior se vuelve necesario que se entienda que la obligación primaria del gobierno es garantizar la vida y los bienes de los gobernados generando el mejor ambiente para la convivencia armónica y pacífica en la que el ejercicio de los derechos de unos no transite por la violación de los derechos de otros y, menos, que se asuman derechos que no se tienen para violar los de terceros, lo cual propiciara un entorno saludable para la inversión, la creación de empleos y el progreso con un sano desarrollo con el medio ambiente.

Pero el gobierno no debe desentenderse de los legítimos reclamos de grupos que han sido muy desfavorecidos o se ha abusado de sus precarias condiciones por lo que debe atender a los grupos vulnerables creando los espacios para que mejoren sus capacidades, conocimientos y alternativas de vida.

Por lo anterior en Sinaloa se requieren cambios que den un andamiaje, una base legal para que ello sea posible sin sorprender a nadie por lo que hay que revisar nuestra Constitución en lo pertinente y se cumpla a cabalidad. Por ejemplo, hoy le está prohibido a los gobernadores, en la Constitución política del país, agruparse en asociaciones o grupos fácticos como la conocida CONAGO, o en la Constitución de Sinaloa se le impone la obligación de no autorizar casinos ni juegos de apuestas y todos los días se burlan de ello. Igual se burlan de los mecanismos de endeudamiento, tanto para estados como municipios y los organismos estatales o para municipales; los pasivos laborales son un “hoyo negro” y se sigue disponiendo de lo ajeno como las aportaciones en seguridad social del patrón o del trabajador jineteando las mismas con singular cinismo. También en lo referente a rendición de cuentas, el gobernador debe comparecer ante el Congreso, pero hacerlo en el primer día del segundo periodo ordinario de sesiones del año legislativo que se trate para que sea una verdadera revisión del año fiscal y no diez meses después y hablar de lo hecho en el año que corre y no de lo realizado en el año fiscal que culminó diez meses atrás.

Se debe revisar la ley de la Fiscalía del Estado para tener una verdadera procuración de justicia y no un fiscal sometido, de poco carácter y violando el debido proceso o escondiéndose de sus facultades como sucedió con la violación al debido proceso en la denuncia por acoso que se presentó contra el Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia o los hechos sucedidos en el evento conocido como “El Culiacanazo”.

Se debe de modificar la Ley de Coordinación Fiscal del estado de Sinaloa para una mejor, más eficaz y equitativa distribución de los ingresos entre estado, municipios y sindicaturas, así como también hacer enmiendas a la ley de deuda pública. Basta de presupuestos que no se cumplen ni se informa como es debido, basta de tener un legislativo en la pugna por una indebida rendición de cuentas y una imparcial revisión del gasto y los ingresos.

Los ciudadanos deben saber que el poder Legislativo NO tiene vacaciones ya que cuando no está en periodo ordinario de sesiones actúa la Comisión Permanente y los diputados deben trabajar en Comisiones, todo, todo, el año y ahí generar los Dictámenes a someter al Pleno a favor o en contra y no como lo hacen ahora y lo han venido haciendo creando mayorías falsas y repartiéndose indebidamente el poder legislativo como cuotas que no ganaron en las urnas o beneficiando a quienes no tienen el perfil para presidir comisiones o la titularidad de la Mesa Directiva o la Junta de Coordinación Política.

Los ciudadanos deben saber que tienen el derecho de exigir verdaderos perfiles para los cargos del Poder Judicial y no ser éstos nombrados por los magistrados en turno o por el gobernador en cuotas a repartir entre poderes.

Por lo dicho en el párrafo anterior debe cambiarse el mecanismo de elección del Fiscal y los jueces y magistrados incluyendo mecanismos de remoción más acordes con la realidad y el equilibrio de poderes.

También se debe crear todo un plan estratégico multianual (suficiencia de fondos) con métricas muy claras en el espacio y el tiempo, para tener ministerios públicos y autoridad investigadora como debe de ser y policías que garanticen la seguridad pública. Cada día es mayor la farsa que vivimos en este rubro desde hace 20 años.

Ya no se diga la reforma municipal para que los síndicos procuradores sean electos y no sea una cuota en las planillas o una reforma a la ley de partidos que acabe con la manutención de su burocracia y sus gastos excesivos.

En fin, en otras colaboraciones he hablado de otros temas de la gobernanza, de la gobernabilidad, y la exigencia de cambios urgente, sea de combate a la impunidad, educación, salud, agricultura, pesca, industria no contaminante, etcétera, pero creí prudente hacer estas anotaciones ya que se acercan las fechas de inicio del año electoral y los ciudadanos deben hacer conciencia de que en esto está el futuro y no en votar por el reparte despensas, relacionados con grupos delincuenciales de cualquier índole, o de risa fácil y llevados en la frivolidad. Basta de que el ejercicio de gobierno sea bajo esquemas de beneficios a grupos que le sacan la vuelta a la ley o los ponen en ley para beneficiarse “legalmente” pero nunca legítimamente.

¡Muchas gracias y sean felices!

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