Iniciativa Preferente

Manuel Cárdenas Fonseca
Senador

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, envió al Senado de la República en días pasados, una iniciativa preferente para reformar la Ley General de Educación, en materia de revalidación de estudios, particularmente enfocada a facilitar la incorporación al sistema educativo nacional, de posibles estudiantes de origen mexicano deportados de los Estados Unidos, como consecuencia de la continuación de la política migratoria iniciada en ese país desde Clinton y que se ha venido endureciendo con Bush y Obama hasta la actual administración de Trump, sin dejar de atender que por tantos presidentes en el tema, ello responde a lo que consideran necesario (a pesar del debate en la materia migratoria) para sus políticas internas y externas.

Esta es la segunda ocasión en que el presidente de México hace uso de la iniciativa preferente durante su administración y coincidentemente las dos iniciativas tienen que ver con niños y jóvenes. Pero a diferencia de septiembre de 2014, cuando fue presentada la primera que reformaba la Ley General para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, así como la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, hoy parece haber un acuerdo nacional sobre la necesidad de dar respuesta a las decisiones ejecutivas tomadas en nuestro vecino país del norte, así como a las preocupaciones de los llamados “dreamers”.

Se estima que en los Estados Unidos hay alrededor de 2 millones de “dreamers” y que el 80 por ciento de ellos son de origen mexicano; de lo que aún no tenemos una cifra estimada es del número de estudiantes deportados que se espera recibir en México en los próximos meses o en los próximos años. El universo real del problema es aún desconocido, si bien la experiencia nos dice que los mecanismos de deportación no les son tan fáciles y expeditos, de allí que Obama por razones de dinero presupuestal y estructura judicial, en sus ocho años de mandato, sólo expulsó a alrededor de 2 800,000 personas y por motivos diversos, y no falta quien piense que las acciones ejecutivas que implementó fueron para ganar tiempo ante la imposibilidad legal real de sacarlos como se pretendía.

Lo cierto es que el tema no es realmente nuevo, en los últimos 10 años más de 500 mil jóvenes de origen mexicano regresaron al país y han tenido que enfrentar muchos problemas para revalidar sus estudios, ya que llegaron sin documentos que los avalaran y ante la imposibilidad de regresar a los países donde estudiaron para realizar los trámites requeridos, la revalidación de sus estudios se volvía una tarea imposible. Esta es una realidad que no podemos menospreciar.

No dejo de reconocer que la política migratoria de los Estados Unidos nos impone nuevos retos, entre ellos en materia educativa a los que debemos responder con prontitud, y no dejo de reconocer que la iniciativa preferente del ejecutivo federal tiene la buena intención de atender este problema por venir, pero lo que me preocupa es que esta iniciativa me deja más dudas que respuestas y quizá sea porque deja todo a los lineamientos que establezca la autoridad en la materia y que aún desconocemos.

Me pregunto si nuestro país y nuestras instituciones educativas, sobre todo las públicas, tendrán la capacidad para absorber e incorporar a los estudiantes del exterior que se incorporarán, cuando muchas de ellas han expresado su incapacidad para atender plenamente a la población que hoy se encuentra en el país.

Me preocupa que estos jóvenes puedan incorporarse a un sistema educativo de un país, donde hay  más de 6 millones y medio de mexicanos entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan, y en donde los estudiantes mexicanos se encuentran clasificados por debajo del promedio de los países de la OCDE, de acuerdo al Programa Internacional de Evaluación de Alumnos (PISA).

Me preocupa que digan y así se establezca que sólo se atiende el 30% aproximadamente de la demanda en nivel superior, es decir, el 70% de los que quieren estudiar en el nivel de licenciatura NO encuentran espacio.

Aunque la autoridad hacendaria ha señalado que el ingreso de nuevos estudiantes no tendrá un impacto presupuestal, sigo pensando que los hechos pueden superarnos, pues con los recursos recibidos por las universidades públicas se rechazan cientos de miles y, salvo que piensen que vienen a universidades privadas, cabría el comentario pues pagarían con sus recursos.

Pero aún más allá, no me queda claro cómo se podrán revalidar algunos estudios profesionales donde no existe equivalencia, como es el caso del derecho, en donde los estudios en Estados Unidos corresponden al derecho anglosajón que poco a nada tiene que ver con el derecho románico que impera en nuestro país. Y así seguramente pasará en otras disciplinas, y ya no se diga si son escuelas “patito” que también en Estados Unidos deben de existir, claro, también imagino que no cunden como en México.

De igual forma, cómo podremos saber sin papeles cuál es el nivel verdadero que tiene el estudiante. Creo fervientemente que el derecho a la educación está por encima de cualquier trámite administrativo y que este derecho no puede ser negado en caso alguno. Pero también creo que se deben tomar las previsiones necesarias, para evitar que el intentar dar respuesta a un problema genere un caos mayor dentro del sistema educativo nacional.  Sin dudas, deberán ser muchos los esfuerzos que deberá desplegar la autoridad educativa para establecer controles y medidas adecuadas para hacer compatible el derecho a la educación de los jóvenes de origen mexicano que se incorporen al sistema educativo, con los propósitos de calidad en la educación y de reconocimiento al conocimiento que hoy se persigue.

Considero de gran relevancia esta iniciativa preferente ante la coyuntura que enfrentamos, pero espero que no se quede en buenas intenciones y no resuelva adecuadamente lo que pretende atender y en cambio genere mayores problemas al sistema educativo nacional.

Cuidado con el “gatopardismo” tan usual en México de leyes de imposible aplicación o que trastocan la materia y razón de ser y desvirtúan lo que presumiblemente muestran como que “va en el sentido correcto”.

¡Muchas gracias y sean felices!

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manuelcardenasfonseca.mx

@m_cardenasf

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