“Quieren Cambio con los Mismos. No se Puede”

Desde la LVII Legislatura Federal he batallado con ellos y ellos conmigo

Para no poner ejemplos en terceros, pondré uno de muchos que he vivido, enfrentando desde adentro el fuego “amigo. Dentro de los partidos ha sido muy difícil debido a que no he sido lacayo ni sumiso a sus caprichos y perversos afanes, sean de campaña o de trabajo legislativo, y he cumplido con los compromisos de campaña muy a pesar de los coordinadores parlamentarios que me han tocado o los compañeros, sea en legislaturas federales o la local.

Y como ya hay muchos que no saben administrar su ansiedad queriendo, les platico que tengan cuidado pues en la “democracia” mexicana muchos salen a perder sin saber y son los que justifican nuestra “democracia” en acuerdos que están más allá de los partidos. Muchos ganan en las urnas y pierden en la mesa. Ejemplos sobran, pero de distintos tiempos, señalaré tres: Jesús Higuera Laura cuando candidato a diputado, Heriberto Félix cuando candidato a gobernador, y Héctor Melesio Cuén cuando candidato a senador. Otros se prestan al “juego” de la democracia sin tener ninguna posibilidad debido a que no tienen conocimiento de políticas públicas, experiencia de campaña, administración, gobierno o legislativa, pero juegan la comparsa como cuando lo hizo José Luis Leyson Castro, y claro, después cobran de diversas maneras.

Cuando me dijeron que iría de candidato a diputado federal mi respuesta fue, mi jefe mandó el Curriculum Vitae (CV) al PRI (si militaba en él), y pensé, ahora entonces, tendré que renunciar a la Gerencia General del Banco, lo cual no estaba en mi programa, aunque sabía de esa posibilidad pues mi jefe me había informado que del Partido Revolucionario Institucional le había pedido 5 CV. Cuando le dije a mi hijo Ernesto, quien era un niño de 8 años me contestó: “pero papá, aunque no sea tuyo un banco es un banco y eso a lo que vas no sé qué es y no sabes si vas a ganar”.

Sin embargo, me informaron que iría por el 5to Distrito Electoral Federal (Culiacán) y, al llegar a Culiacán, empezaron los problemas con los “dueños del partido”, tanto a nivel local como nacional. Así, me entero que: “como Gustavo Guerrero y Ernesto Millán quieren ese Distrito (Ernesto no se dejaba localizar) irás por Guasave y veremos cómo resolvemos lo de Gustavo y Ernesto”, me informó el enviado del Comité Nacional una vez recibida la llamada del gobernador Renato Vega anunciándome que el “partido se había decidido por mi candidatura y que fuera a (X) domicilio y ahí me dirían que papeles entregar para registrarme (era un domicilio en la colonia Guadalupe de Culiacán)”; llego a dicho domicilio y no había nadie, hablo al Distrito Federal y me dicen que hable con el gobernador y localizo al gobernador y me da otro domicilio en la misma colonia y, ahí, a las 10 de la noche, el delegado del Partido y el presidente del Partido en el Estado, me dicen la lista de documentos “que tienes que entregarnos antes de las 8 de la mañana porque tenemos que hacer los registros antes de las 10 de la mañana”, después descubrí que esa fecha límite era otra mentira; a las 3 de la mañana del día siguiente les entregué todos los documento en copia certificada ante notario (desperté a varias gentes entre las 11 de la noche del día anterior y la 1 de la mañana de ese día) aunque ya con muy mala espina, pésimos presentimientos y me quedé con dos juegos de copias certificadas pues no confiaba en ellos y así resultó; a las 8 de la mañana llaman para decirme que se perdió mi expediente y que tengo que entregarles otro (para mí eran más novatos que los contras cuando la campaña de Toledo a gobernador y/o Miguel de La Madrid a Presidente) de tal suerte que se los llevé y les enseñé el que yo me quedaba, por cualquier otra sorpresita que tuvieran, y que les acompañaría al registro con mi juego de copias pues podrían “caérsele al mensajero o ensuciarse con un café”. Finalmente se hizo el registro.

Siguieron las trampas. Estando en el auditorio del evento me entero de que la noche anterior habían cambiado a la dirigencia del partido en Guasave y que terminando el evento me presentarían a los nuevos dirigentes. Después, y durante la campaña, fueron y vinieron con trampas, engaños, apoyos al contrincante del entonces PRD, simulaciones a grado tal que corrí de la campaña al delegado de los dos “principales sectores” del Partido y al delegado nacional del mismo a la sazón un “jalisciense” compadre del gobernador, a éste en un acto de campaña; así como también al entonces presidente municipal le pedí que no se metiera y se alejara de hacer tonterías.

Creyeron que me ganarían, tanto desde el CEN del PRI que comandaban Humberto Roque y Juan Millán, como en el Estado comandado por Renato y Francisco Frías en la Secretaría General de Gobierno. Enumerar los complots o boicots, sus marrullerías y demás sería imposible en esta colaboración.

Finalmente, ellos no contaron con que tendría las actas de la elección y no podrían cambiarlas. Me informan, a las 11 de la noche del día de la elección que el candidato del PRD estaba festejando su triunfo y le digo al equipo de campaña: “tranquilos, ustedes vieron todas las trampas y traiciones de la estructura gubernamental y partidista y mis números me dan que ganamos con cerca de 4000 votos, así que hay que terminar de recolectar las actas, aquí tenemos el 85 % de ellas y la gente que falta de entregar no aparece”. En ese momento el coordinador de los operativos de campaña contra el Partido y el Gobierno me dice (en paz descanse el grato amigo Melchor Palafox [a quién los enemigos que teníamos “en casa” le apodaron “malechor”]) “candidato, tengo informes que en el PRI municipal está chanito con su gente y a ti no te han llamado ni te contestaron la llamada, se me hace que estos cabrones las tienen”. Armamos una estrategia entre David García, Coordinador de Campaña, Sigfrido que veía lo de sistemas y respaldos con Salvador, y Melchor, para sorprenderlos y, para no hacer el cuento largo, sí, esos “señores” las tenían escondidas en una oficina contigua a aquella en la que estaban reunidos y me daban el pésame por la “derrota”. Nunca imaginaron que yo, con las que les quité en ese momento, tenía el 97% de las actas y cuando las llevé a México, pues nadie me tomaba la llamada en el PRI estatal, Nacional ni gobierno estatal y, sin tener acta impugnada no tenía constancia de mayoría y los otros 7 candidatos teniendo actas impugnadas si tenían su constancia, y las mostré y llevé expedientes de las trampas que hacían, no tuvieron más que aceptar su derrota electoral y política.

Así pues, aprovecho para que los que no administran la ansiedad dejen de jugar al “reventar a su jefe”, porque los apoya su patrón, y homenajear y reconocer a Guasavenses y ajenos a Guasave que, más allá de las siglas partidistas, desde otras, también de los militantes serios del PRI de entonces, hicieron posible aquella proeza. Y gracias a los derrotados de entonces que nos hicieron crecer y aportar sin perder la congruencia y, muchos de ellos, allí siguen y bueno, me han tenido que aguantar.

¡Muchas gracias y sean felices!

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