SENTIMIENTO DE IMPOTENCIA

BRECHA

13-01-2025

Antonio Quevedo Susunaga

Los ciudadanos sinaloenses, que han vivido seis meses de una violencia de locura, encerrados en sus casas para evitar los altos riesgos a su seguridad personal y de su familia; el miedo de salir en su auto por el alto riesgo de que sean despojados; se nos ha creado la psicosis de estar vigilando a todas las personas sospechosas que se acercan a la casa, en nuestro andar, y todo esto, está generando angustia desesperante en las personas.

Los mismos ciudadanos saben que las autoridades estatales están rebasadas, que no se puede contar con ellos en caso de una emergencia, por ejemplo, un intento despojo auto, o sufrir un secuestro exprés, en realidad no hay nadie ante quién acudir para que los auxilie con eficacia y oportunamente y detengan a los responsables.

El gobernador Rubén Rocha Moya y su equipo de autoridades estatales, seguramente no entienden que esta violencia genera un gran “sentimiento de impotencia en la población”, en donde hay la certeza que las autoridades no tienen capacidad de brindar protección y seguridad.

En esta navidad, en el año nuevo y en los seis meses de esta violencia enfermiza, en donde los delincuentes están apoderados del control en Sinaloa y se disputan el poder y el dinero que significa el ganar el control del Cártel de Sinaloa, esto genera coraje en la población.

El presumir que las autoridades estatales son cómplices de una parte de estos delincuentes es indignante, el saber que las policías municipales encargadas de prevenir los delitos, posiblemente son parte de esa delincuencia, y es la razón por la cual, la otra parte de los delincuentes en pugna han ordenado asesinarlos, generando mucho miedo entre el gremio policiaco estatal y un vacío en su quehacer de seguridad. A esto hay que agregarle, que son señalados como “punteros de la delincuencia” y que están en la nómina de estos grupos criminales. ¿Cómo confiar y creer en ellos?

El gobernador Rocha Moya no se ha enterado que está rebasado, que la gente no confía en él, en su trabajo para proteger a una población, que a consecuencia de esta violencia enfermiza por el control de las drogas, se están perdiendo empleo, pero sobre todo, la tranquilidad de los sinaloenses.

Hay que reconocer, que en Sinaloa, la gente tiene confianza en el ejército, en la marina, en la Guardia Nacional, esta presencia genera respeto y confianza, la gente lo dice y les aplaude a su paso, pero se requiere del trabajo de los alcaldes.

Es un imperativo no salir a la calle después de las siete de la noche, es llevar las alertas encendidas para estar a la defensiva desde que salen de su trabajo hasta que llegan a su casa, que hay miedo para trasladarse a Costa Rica, Eldorado, a cualquier campo pesquero, a Navolato o cualquier otro municipio, es un miedo que genera inseguridad en las personas y terror cuando quedan atrapados en medio de una balacera.

Es claro que hay un sentimiento de impotencia y fragilidad en los sinaloenses, por el desamparo que viven, por el gran vacío de autoridad que no tiene control de la situación que prevalece fuera de sus casas.

Es evidente que la autoridad más cercana a la gente es la autoridad municipal, en el caso de Culiacán, es un pésimo alcalde, no hace sentir su autoridad ni su presencia, hasta es señalado como o parte de los cómplices y ni siquiera se deja ver cercano a la gente, está en las faldas del gobernador, que tampoco hace su trabajo es señalado de traicionar a la sociedad.

La gente está entendiendo que el tráfico de drogas nos hace mucho daño, genera muchos muertos, que es un gran derramamiento de sangre, en donde la venganza y la traición son el común denominador de los rivales y “los amigos”. La violencia parece que llegó para quedarse, en Sinaloa y en nuestro país.

El nuevo lenguaje son las descargas de armas de fuego, los topones, los carros despedazados, los automóviles quemados, los bloqueos de calles y carreteras, el uso de ponchallantas, en fin, estamos ante un nuevo lenguaje de la violencia que nos enferma a pesar de las más 7 mil detenciones hechas por las autoridades federales.

La autoridades estatales y federales no deben dudar en acabar con la apología para los narcos, ellos son delincuentes, la realidad es muy clara, es más el daño que dejan en donde la sociedad se vuelve rehén de esta delincuencia.

Es indiscutible que una violencia como la que tenemos en Sinaloa, termina desprendiéndose una relación perversa, en donde se define con claridad la dialéctica de los Amos y Esclavos.

antonioquevedosusunaga@gmail.com

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