Socavón Express

El socavón en el paso express de Cuernavaca ha abierto un profundo “agujero” en la credibilidad del gobierno federal en su conjunto, en el desempeño de gobernadores como el de Morelos, en la limpieza de los procesos de licitación y asignación de la obra pública y en la capacidad de los servidores públicos. Además ratifica lo expresado por un servidor en el sentido de que también hay empresarios muy corruptos. Todo despide un fétido olor a corrupción, ineficiencia y torpeza política basándose en el país rey de la impunidad: Estados Unidos Mexicanos.

El socavón referido puede ser la gota que derrame el vaso como está por ser, en otro tema, el asesinato del periodista sinaloense Javier Valdez. ¡Paren esta masacre señores del poder! Sólo falta que en ambos casos, el socavón que generó dos muertes (mis condolencias a los deudos) y el asesinato, no produzcan ni la renuncia del maestro de la corrupción relacionada con empresas ya muy señaladas que en su cinismo se preocupa por un carro y un mal rato apoyado en la complicidad e impunidad que le otorgan sus cómplices.

A la gran tragedia humana que representó la muerte de dos personas por la aparición de este socavón, se ha sumado la incapacidad de las autoridades para deslindar y asumir responsabilidades, para explicar a la sociedad con claridad los hechos y para actuar con oportunidad.

Lo que si sabemos y tenemos claro, es que el señor Ruiz Esparza sigue en el encargo y no puede ser de otra manera si no es por la impunidad de este país y de quienes la auspician. Preguntarles sobre honor y dignidad es basura para ellos. No perdamos el tiempo en ese “llamado a misa”.

Hoy todos se lavan las manos, tanto las empresas involucradas en el diseño y construcción de esta “magna obra”, como los funcionarios encargados. Solamente nos quedamos con las apresuradas conclusiones y las más que desafortunadas declaraciones y publicaciones del Secretario de Comunicaciones y Transportes, y con los análisis y conjeturas de los medios de comunicación que parecen ser los más interesados en esclarecer los hechos.

Hoy existen fundadas dudas sobre la legalidad de las licitaciones y la calidad de otras obras realizadas y las que están en proceso como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y el tren interurbano Toluca-Valle de México. ¿Qué sorpresas nos deparará el futuro?, ¡no lo quiero ni siquiera imaginar!

No me cabe duda que la responsabilidad recae primordialmente sobre el Secretario de Comunicaciones y Transportes, porque no es posible que declare que no estaba enterado de las quejas y advertencias de los habitantes de la zona, de las autoridades municipales y estatales, y de organizaciones sociales. Ahora resulta que el delegado de la comunicaciones y transportes en Morelos nunca informó a sus superiores y por supuesto fue el primero en salir despedido en un acto que implica sólo una justificación y no verdadera justicia, ni para los familiares de los directamente afectados, ni para todos los mexicanos preocupados con lo que nos pueda ocurrir en cualquier carretera construida en esta administración federal.

Ya varios personajes de media estatura están por galardonar a Ruíz Esparza con los globos de oro como primer actor en cinismo, y mejor libreto de sinvergüenza.

Los mexicanos ya no queremos más simulaciones y que las autoridades le saquen la vuelta a los problemas. No hay excusas para no darle la cara a la sociedad y para eludir responsabilidades.

La suerte, finalmente, parece haber abandonado al Secretario de Comunicaciones y Transportes, que pudo sortear por mucho tiempo graves cuestionamientos como las grabaciones de OHL, la cancelación de la licitación del tren a Querétaro, los cuestionamientos sobre el nuevo aeropuerto en Texcoco y los extraños resultados de las licitaciones de frecuencias radiofónicas de las cuales se deslindó. Ya no puede haber más justificaciones y pretextos para mantenerlo en el cargo, cuando ha mostrado públicamente su insensibilidad, su falta de atención a obras de tanta importancia de este paso express de Cuernavaca y su incapacidad para responder de una manera clara, pronta y creíble ante una situación grave que costó la vida de personas. Hacerlo implica que la Función Pública, la Procuraduría General de la República y la Auditoría Superior de la Federación se conviertan en cómplices y encubridores de actos ya no nada más de corrupción, sino actos criminales.

El secretario Ruiz Esparza pide que se deslinden responsabilidades, pero ¿qué no es él el principal responsable de una obra que costó 2 mil 200 millones de pesos (el doble de lo presupuestado originalmente? ¿qué no es él el que debió estar al pendiente de que se cumplieran con todas las especificaciones técnicas para la construcción del paso express cuando que era la obra de obras después de sus indicios de extrema corrupción en otros eventos ya mencionados anteriormente? Transferir la responsabilidad a funcionarios de tercero y cuarto niveles parece ser una práctica muy conveniente para mantener a salvo a los secretarios de Estado y sus patrones los empresarios supermillonarios por el abuso y su corrupción.

Nuevamente, la impunidad selectiva rampante, la simulación en las licitaciones y su falta de trasparencia; nos muestran que no existen controles para garantizar que las obras se hagan adecuadamente y que no exista corrupción en los procesos y en las asignaciones. Preocupa fundamentalmente la falta de transparencia en todos estos procesos.

Pero lo alarmante es que privados y burócratas no tienen llene en sus actos de corrupción descarada y desmedida, criminal.

Estoy convencido que la lucha contra la corrupción y la impunidad no tendrá verdadero éxito hasta que realmente se castigue a cada uno de los participantes y pensemos en que para esos encargos se nombre personas sin las características delincuenciales de los señalados incluyendo a todos los socios o prestanombres que aparecen en empresas de criminales (por sus actos).

Por el momento, espero al menos una respuesta adecuada del gobierno federal que reconstruya la credibilidad social, que muestre su compromiso con el bienestar de los mexicanos y repare el “socavón express” que se ha abierto en la administración y que demerita cualquier éxito logrado en materia económica.

Señor Presidente Enrique Peña Nieto, respetuosamente le pregunto: ¿También aquí le ganará el cariño por su cuate y será receptor de los negativos de corrupción, impunidad e ineficiencia de éstos delincuentes que han abusado de su confianza?

¡Muchas gracias y sean felices!

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@m_cardenasf

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