BRECHANDO
13-06-2023
Antonio Quevedo Susunaga
Es histórico el acuerdo que logró Morena internamente, se puso de acuerdo para competir internamente, sin favoritismo, sin apoyo escondido, “sin el clásico dedazo” para que los aspirantes a dirigir la presidencia de la república participen, sacar al mejor que los ciudadanos señalen y garantizar el triunfo en forma anticipada.
La jugada es una estrategia maestra del presidente Andrés Manuel López Obrador, que dio una lección a sus “ambiciosos hermanos que están compitiendo” y una derrota anticipada a los partidos de oposición que viven en la “locura política, desorientados y tratando de engañar a la sociedad para que los sigan apoyando”.
El PRI de 100 años que está a punto de terminar su vida útil, lo hizo a través del “dedazo”, en donde el presidente de la república decidía quien iba a sucederlo; o través del método “el tapado”, esto es, el sucesor se daba a conocer hasta el último momento; “el caballo negro”, esto es aquél que corría rompiendo los esquemas políticos”, el maestro Daniel Cosío Villegas nos relata esto de las “corcholatas” de las que nos habla el presidente Andrés Manuel López Obrador, es un concepto de Don Daniel.
La diferencia es que a través de las encuestas los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir el candidato de Morena, entre seis participantes, los más relevantes son: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Noroña. De estos que salgan mejor calificados el presidente López Obrador respaldará con la popularidad con que cuenta, que no hay duda, que las elecciones del 2024, la ganarán con más de “un cuerpo” como se dice en la carrera de caballos.
La oposición no entendió que la elección del 2018, cuando perdieron la presidencia de la república, era el comienzo para empezar a despojarlo del poder que ejercían en el país y la prueba esta que, en cinco años, Morena los despojó de 23 gubernaturas, de la mayoría en la Cámara de Diputados, de la mayoría en el Senado de la República y en el 2024, esta apunto de darle el “puntillazo” que los dejará en la sequía del poder.
El último golpe certero fue ganarle la gubernatura del Estado de México, en donde Morena se prepara para ganar el poder, las “corcholatas” o aspirantes presidenciales de Morena, saben que la encuesta es prácticamente la elección presidencial ante una oposición que perdió la cordura.
La estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador fue maestra, se anticipó al “clásico destape”, promocionó con intensidad a los posibles aspirantes a la presidencia de la república, algunos de ellos añoraban el “dedazo” o ser el “tapado”, la diferencia es que el juego fue abierto para construir este proceso electoral, que es histórico, en donde los mexicanos se empoderan y sentirán que su voto tiene la capacidad de poner presidente.
En esta selección interna de Morena, el orden se llevó hasta la recomendación de no atender a los periodistas que han recibido el calificativo de “vendidos”, “chayoteros” o empleados de una oposición que se hizo rica acosta del erario.
La afirmación de López Obrador de que “no voy a designar a mi sucesor; ni al candidato de mi partido Morena”, es algo muy relativo, fue suficiente crear el sistema o el método para ponerlos en la mesa de la competencia y el mejor calificado será el que lo suceda.
En esta carrera es Claudia la que saldrá con cierta delantera, es la mujer que puede convertirse en la primera mujer que gobierne México y esto le provoca ardor en la piel a los priistas, panistas y empresarios que han dejado de ganar miles de millones de pesos que saqueaba sexenio tras sexenio.
La oposición derrotada, sin propuestas, alejadas de los ciudadanos que votan y con fantasías de poder.
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