BRECHANDO
01-11-2024
Antonio Quevedo Susunaga
A tres años del gobierno de Rubén Rocha Moya, lo que menos le interesa a los sinaloenses, quién será el secretario de Economía, o quién es el secretario general de gobierno o la coordinadora de los diputados en Sinaloa, la gran preocupación es la violencia que están viviendo miles de familias, la gran crisis empresarial, el robo de vehículos y la inseguridad que se vive a diario.
Y Rocha Moya, cuando habló ayer del tema de seguridad en Sinaloa, dijo que “no ha bajado la guardia ante el clima de violencia que impera, el cual jamás se ha dejado de reconocer”. ¿Podrá alguna autoridad de Sinaloa dejar de reconocer el desastre que hay y la violencia que diariamente renace con más fuerza?
La violencia que tuvo su explosión en Culiacán, se desparramó a los municipios de Eldorado, Elota, San Ignacio, Mazatlán, Concordia y Navolato, y tal parece, que este cáncer de la violencia crece hacía otras entidades.
Esta violencia no ha llegado a Guasave y Ahome porque es un territorio del Chapo Isidro.
El secretario de economía, que tomó la decisión de renunciar, seguramente tiene claro que el problema de la crisis empresarial rebasa sus posibilidades y no hay recursos para apoyar a los micros y pequeños empresarios.
El problema que hay en Sinaloa, es que existe una crisis de credibilidad enorme, que Rocha Moya no lo está trabajando, debido a que los sinaloenses piensan que el gobernador es parte de este problema.
La credibilidad en Sinaloa, quedó enterrada, después del pésimo papel que realizó la fiscal de Sinaloa, Sara Bruna, que dejó un chiquero del quehacer de la justicia en Sinaloa, en donde pesa la duda, a quién desean proteger con el montaje de la gasolinera, en donde presuntamente hicieron creer que fue asesinado el maestro Héctor Melesio Cuén.
La realidad es que en éstos tres años, el trabajo de Rocha Moya ha sido pésimo, con sus pleitos, sus persecuciones a los universitarios, la expulsión injusta y grosera del rector doctor Jesús Madueña, por el manojo de telarañas, que trae el gobernador desde que tomó el poder en Sinaloa.
El gobernador debería hacer una profunda reflexión de cuántos errores ha cometido, que los componga, que deje de perseguir a los universitarios y que se ponga a trabajar en serio con los graves problemas que envuelven a Sinaloa.
La debacle del sexenio de Rocha, se desplomó, según las encuestas al lugar 31 de los gobernadores, y todavía tiene la desvergüenza de salir a decir “que su imagen está bien”. ¿Quién lo está engañando?
El otro problema es que Rocha Moya integró un equipo de colaboradores, que no tienen autonomía, que deben permanecer “mudos”, que no pueden hablar de su quehacer porque primero le molestaba al ahora senador Enrique Inzunza, seguramente ahora solo le molesta que hablen de su quehacer al gobernador Rocha, esto obviamente que no le ayuda para levantar mejores expectativas en la política estatal.
El otro aspecto es que la mayoría de sus colaboradores son mediocres, se sienten inseguros cuando deben emitir una opinión y tienen que tener el permiso del gobernador.
El desastre de Rocha, es el mismo Rocha, que ha cometido una infinidad de errores, que lo están sepultado políticamente y el tema más grave, son los hechos del 25 de julio, en donde en esa reunión en dónde se analizaría el conflicto de la Universidad Autónoma de Sinaloa, fue asesinado el maestro Héctor Melesio Cuén Ojeda y fue secuestrado el señor Mayo Zambada, que fue entregado a las autoridades de Estados Unidos. En esta reunión, obviamente se usó el nombre del gobernador Rubén Rocha Moya, que quedó enredado y señalado de complicidad.
Este hecho lo desacredito por la muerte de Héctor Melesio, que en vida lo hizo “responsable de lo que le pudiera pasar”, video que tiene la Fiscalía General de la República, como también en esta guerra de narcos, los Mayos le han enviado amenazas.
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