BRECHANDO
28-11-2024
Antonio Quevedo Susunaga
Las últimas declaraciones del gobernador Rubén Rocha Moya dejan mucho que pensar, se advierte a un gobernador vacilante, inseguro, dudoso, frases y oraciones que no describe la realidad que estamos viviendo, que su administración enfrenta un caos en donde no encuentra el principio y el fin de la caótica situación que aterroriza a los sinaloenses.
En casi 80 días de violencia en Sinaloa, todavía no vemos que haya una decisión de detener a los líderes y responsables de esta guerra entre Mayos y Chapitos.
El papel del gobierno mexicano y menos el de Rubén Rocha Moya, no lo entendemos, no sabemos si haya un interés de encerrar en la cárcel a los responsables de destruir Sinaloa.
Al gobernador le da miedo hasta mencionar que los narcos se enfrentan violentamente, él lo llama “encuentros”; menos reconocer que dichos grupos están dejando una estela de muertos, nunca antes vista, por el control de la plaza de Culiacán, que representa un ícono para el Cártel de Sinaloa.
Las declaraciones de Rocha carecen de rigor, de seriedad y el ejemplo es que había declarado a la prensa, y momentos después fue entrevista por Joaquín López-Dóriga y ya no reconocía lo que había dicho y acudiendo a su salida que ha usado siempre, echarle la culpa al periodista, al reportero, al mensajero de distorsionar sus declaraciones o de no interpretarlas correctamente, esta salida no le salió.
El primer general declaró que este conflicto terminaría cuando los dos poderosos grupos del narco lo decidan y se pongan de acuerdo, entre tanto, se seguirán matando entre ellos, en todo el territorio de Sinaloa y fuera de esta entidad.
Se advierte que la captura de los operadores de violencia de estos grupos, la gente cercana a Los Mayos y Chapos, algunos han sido detenidos y seguramente con estas acciones las fuerzas armadas buscan debilitarlos, pero todavía no vemos que le quiten el dinero de que disponen para esta guerra.
¿El gobierno federal no quiere o no puede detenerlos?
En la práctica, el gobernador le hace al “Tío Lolo”, pero la realidad es que el equipo de mediocres que trae, entre ellos, Feliciano Castro, secretario general de gobierno y Tere Guerra, en el Congreso, no le ayudan, son tan mediocres, que no “sacan un buey de la barranca”.
En Sinaloa, el curso de esta guerra entre narcos que pelean por la plaza ícono, es un verdadero símbolo del poder del narco en México y en el mundo, que está en crisis al ser descabezado, primero con la detención del Chapo Guzmán y luego con el secuestro y entrega del Mayo Zambada, a las autoridades de Estados Unidos.
El asunto es que el gobernador Rocha Moya, según el Mayo, estaría presidiendo la reunión a la que asistió a Huertos del Pedregal y en donde también estuvo Héctor Melesio Cuén Ojeda, que fue asesinado en el lugar y que el gobierno de Rocha intentó distorsionar dicha muerte, a través de la Fiscalía General de Sinaloa, que dirigía Sara Bruna, que no ha sido llamada a declarar.
Y si llaman a Sara, irá a decir que procedió así porque Rocha Moya se lo ordenó, quién sabe, pero su declaración la puede salvar o hundir.
La realidad es que siguen los enfrentamientos, siguen dejando personas asesinadas para que el gobierno de Rocha los siga contando, las balaceras, la quema de casas, el robo de automóviles, que parece una amenaza interminable.
El peor de los asuntos es que la sociedad sinaloense está viviendo escondidas en sus casas con mucho miedo, que no desea enviar a sus hijos a las escuelas por el riesgo que representa y por los enfrentamientos están en el corazón de Culiacán. Esto es lo que el gobernador no se atreve aceptar, no se atreve ni a llamar a los criminales por su nombre.
antonioquevedosusunaga@gmail.com
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