BRECHANDO
10-02-2026
Antonio Quevedo Susunaga
SINALOA A LA DERIVA
El problema de Sinaloa, no empezó hace 17 meses, que los sinaloenses están viviendo una etapa intensa producto de las traiciones que hubo en el Cártel de Sinaloa, entre Chapos y Mayos, sino que esto empezó hace 30 años cuando los presidentes de México, impulsaron el tráfico de drogas en nuestro país, principalmente en esta entidad.
El estado quedó a la deriva, desde que el gobernador Rubén Rocha Moya, asumió el poder, desde el momento que ha sido un gobernante “intolerante” contra aquellos que tuvieron alguna práctica política, empieza por hacerle la vida pesada al alcalde Jesús Estrada Ferreiro, que terminó amarrado a un proceso penal para sacarlo de la presidencia municipal de Culiacán e imponer a su ahijado.
El otro momento de intolerancia, fue cuando empezó acosar al alcalde de Mazatlán, Guillermo Benítez, siendo este municipio la puerta principal del quehacer turístico del Pacífico o Mar de Cortés, llevando con el mismo método amarrarlo a un proceso legal.
El otro alcalde, que tuvo el atrevimiento de haber dicho que aspiraba a la gubernatura de Sinaloa, fue Gerardo Vargas Landero, un político radicado en Ahome, con gran experiencia política, pues esto tampoco lo toleró Rocha Moya, que lo endoso a proceso penal y lo destituyó del cargo de alcalde.
En este escenario de intolerancia política, se enfrentó el fundador y dirigente estatal del PAS, ex rector de la UAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, que terminó asesinado en Huertos del Pedregal, el mismo día que fue secuestrado el Mayo Zambada para llevarlo a entregar preso a los Estados Unidos.
Esta intolerancia política de Rocha Moya, le ha hecho un gran daño a Sinaloa, a la democracia, a su propio partido Morena, que ha sido un cero a la izquierda en éste gobierno, debido a que ningún dirigente de éste partido interesa.
A este caos político, se le agregó la guerra desde el momento que el Mayo fue secuestrado en Huertos del Pedregal y llevado a los Estados Unidos, en donde presumiblemente los Chapitos se prestaron al juego del gobierno de Estados Unidos, que los usó como secuestradores.
En Sinaloa, se dice que hay 2500 muertos, pero en realidad esta cifra puede ser el doble; en el caso de los desaparecidos se mencionan que son alrededor de 5 mil, que algunos han aparecidos en en fosas, pero las buscadoras tienen un cifra escalofriante y se calcula el robo de alrededor de 10 mil vehículos.
El conflicto de violencia en Sinaloa, no tiene comparación con otros hechos en otras entidades del país, debido a que en el 2025 se registró un incremento del 66 por ciento en los asesinatos y el 45 por ciento desaparecidos.
A estos hechos de violencia en Sinaloa, hay que agregar que ha habido ataques contra políticos como fue el caso del atentado contra los diputados Sergio Torres, que está luchando por su vida y Elizabeth Montoya, que perdió un ojo en el atentado.
En este escenario, el gobierno de Rocha Moya, es prácticamente un cero a la izquierda, que sus razones debe tener el gobierno federal por no declarar la “desaparición de poderes”, seguramente porque no quieren incrementar las fricciones con los narcos que se encuentran detrás de éste gobierno.
Por otra parte, la gran responsabilidad de detener la violencia y lograr la paz en Sinaloa está en las espaldas de la presidenta Claudia Sheinbaum, como de Omar García Harfuch, titular de la seguridad pública en México y de las fuerzas armadas, el ejército y la marina.
La realidad es que todavía, el miedo en la población está presente, los empresarios y políticos que tenían que ver con grupos delincuenciales, seguramente están escondidos fuera de Sinaloa; sin embargo, están viviendo el alto riesgo de ser atacados, como lo fueron los diputados.
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