BRECHANDO
19-10-2022
Antonio Quevedo Susunaga
En Sinaloa, a los miembros distinguidos de Morena, no le va bien con el gobernador Rubén Rocha Moya, a pesar de que lo hicieron ganar la gubernatura como a ningún otro gobernador.
El que empieza a sufrir los estragos de su rebeldía es a Guillermo Benítez, que puede tener un final triste en su calidad de alcalde de Mazatlán, al igual que lo tuvo Jesús Estrada Ferreiro en Culiacán.
El coordinador de los diputados de Morena en el Congreso, Feliciano Castro, le adelantó al Químico, que la Auditoría Superior del Estado presentará una demanda penal en su contra, y tal parece, que el todo poderoso presidente de México, su amigo, el presidente Andrés Manuel López Obrador no podrá salvarlo.
El pecado político de Guillermo Benítez es haberle competido a Rocha Moya la gubernatura, y decirle cosas de su elección, que no le gustan al gobernador.
Es indiscutible que Benítez, apoyo con todo, hasta con lo que no tenía, la elección del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero ahora como no lo ocupa, que se hunda en el fango de la política estatal. Así es la política del PRI, del PAN y de Morena.
El dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, es un hombre que no tiene vergüenza, está dejando que el gobernador Rocha Moya, garrote a sus miembros y esto puede tener costos políticos en el 2024 y en el 2026.
Es importante destacar que el ejemplo lo tenemos con sus miembros, Jesús Estrada Ferreiro, que acusó a Rocha de hacer una elección con interrogantes y Benítez, por abrir fuego directamente contra el gobernador. Pero convenencieramente Mario Delgado cerró los ojos ante todos estos hechos, cosa que le reclamarán.
El otro que fue garroteado por Rocha Moya, es Héctor Melesio Cuén Ojeda, y a pesar de haber hecho alianza con Morena y Mario Delgado, el dirigente nacional no ha dicho “esta boca es mía”.
¿Será confiable Mario Delgado como dirigente de Morena?
Es muy posible que los sinaloenses lo reprueben.
Es posible que para los sinaloenses Mario Delgado no sea valorado por su hipocresía política.
En la próxima visita que hará el presidente Andrés Manuel López Obrador, viene a empujar sus obras, su proyecto de las presas de Santa María, Picachos, sus caminos de San Ignacio y otros, pero estas obras la mayoría de los sinaloenses no logran valorar sus beneficios a corto plazo.
Y las obras del gobernador Rubén Rocha Moya, en su primer año de gobierno, tendremos que esperar que nos las explique, porque no se han visto.
En Sinaloa esperaban que el “hombre de izquierda Rocha Moya”, trajera la transformación de Sinaloa; sin embargo, en éste primer año no se ha visto, seguramente en lo hará en su segundo año de gobierno, pero hasta el momento los sinaloenses han visto pura “grilla barata”.
El equipo de Rocha Moya no ha mostrado el vigor de una entidad como Sinaloa, no hay trabajo con los agricultores, que presumían formar parte del granero de México; el sector pesquero está en el olvido, cuando fueron los principales exportadores de camarón y los 72 campos pesqueros sigue en la miseria y esperando el cambio.
El turismo en Sinaloa, obviamente que promocionó el entonces gobernador Quirino Ordaz Coppel, porque era su sector, pero ahorita esta por una inercia natural que arrastra.
El gobierno de Rocha no se ha visto, en estos tres pilares de la economía de Sinaloa.
Y si no es así, acepto que me echen en la cara mi falta de visión y percepción.
El escenario político para Sinaloa, no es muy atractivo, ojalá y mi análisis este equivocado, pero después de escuchar las declaraciones del brazo derecho de Rocha en el Congreso, Feliciano Castro, como coordinador de la transformación legislativa, creo que no hay mucho que esperar.
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