DISPUTA INTERNA EN EL PRI

BRECHANDO

01-07-2022

Antonio Quevedo Susunaga

La clase dirigente del PRI, exdirigentes nacionales, diputados, senadores, exgobernadores, saben que el PRI dejó de tener posibilidades de triunfo en el 2018, pero insistieron en que no estaban acabados, siguieron con su mismo librito y disciplina so metedora y en 2021 perdieron en Alianza 13 gubernaturas y en el 2022 cuatro de las seis gubernaturas que gobernaban.

El PRI está viviendo una disputa interna muy intensa, que no logran ponerse de acuerdo entre ellos, porque una parte de los priistas están alarmados de los errores, excesos y acusaciones de corrupción y “lavado de dinero” que hay contra su presidente Alito Moreno, que pide que renuncie y que permita salvar al partido.

La otra parte del PRI es la que encabeza Alito Moreno, que no reconoce derrota, que dice que han tenido más votos que en el 2018, aunque en la última elección del 2022, hayan perdido cuatro gubernaturas de las seis que gobernaban.

A los 93 años del PRI, solo le queda dos de las gubernaturas que gobernaron, su dirigente acusado de corrupción, sus expresidentes de las últimas tres décadas, acusados de corrupción y de pésima administración y para cerrar con broche de oro, Alito es exhibido por grabaciones filtradas de ser un “lavado de dinero, de violar las normas del INE y exhibirse como miembro de una clase política que los mexicanos detestan.

La gran preocupación de una parte de los priistas, que no están en la sintonía de Alito Moreno, tienen temor de que en el 2023 se registre la gran derrota del PRI, en las elecciones a gobernador del Estado de México, que es la entidad icono del priismo. La otra es la gubernatura de Coahuila, gobernada siempre por priistas.

Los priistas que tienen temor de una gran derrota del PRI en el estado de México, es que las encuestadoras están registrando que Morena tiene una ventaja ligera, pero ventaja al fin, sobre el PRI y el PAN.

Alito les dijo muy claro a los exdirigentes nacionales, no voy a renunciar, voy a terminar hasta el mes de agosto de 2023, pero el senador Miguel Osorio Chong, que conoce las trampas políticas, dice que Alito quiere ganar tres meses más y continuar en la dirigencia del partido, al que le está haciendo mucho daño.

La ex dirigente del PRI, una mujer seria con sentido común, como es Dulce María Sauri Riacho, responde con una afirmación personal “Si yo fuera Alito Moreno, yo por el bien del partido, renunciaría”.

Y la exdirigente hace una reflexión con mucho sentido común, más que político, “si en el PRI no logramos ponernos de acuerdo entre nosotros, quién va a votar por nosotros”.

El otro asunto es que, en el PRI, hay muchos gobernadores traidores, es el caso de Quirino Ordaz Coppel, en Sinaloa, que le entregó el partido a Morena, razón por la cual, Rubén Rocha Moya ganó con una ventaja casi “increíble”, con el voto de los priistas, algunos panistas, muchos del PAS y casi nada del PRD.

Y la pregunta es quién de los priistas de Sinaloa, salieron a oponerse, a señalar la “transa política” a lo que estaban haciendo por un lado el gobernador saliente, Quirino Ordaz, y por otro lado, el exgobernador Jesús Aguilar Padilla.

La verdad es que esta disputa interna, en donde los gobernadores han tomado su camino de conveniencia y Alito llenarse la bolsa de dinero, mientras el PRI pierde su territorio y el ejemplo es claro: Los últimos 13 presidente de la república han sido priistas. De 1929 hasta 1989 todas las gubernaturas estuvieron en manos priistas y hasta 1997 el PRI tuvo la mayoría en el Congreso.

Y lo cierto es que el PRI, tenía un pleno reconocimiento y aunque los hechos violentos y decenas de muertos en 1952, 1968 y 1971, fue motivo por el cual no ingresaran a este partido, el viejo líder Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, entre otros, muy críticos de ahora.

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