BRECHA
01-12-2025
Antonio Quevedo Susunaga
El cambio en la Fiscalía General de la República, con la salida de Alejandro Gertz Manero y el arribo de Ernestina Godoy, representa un importante cambio para la Cuarta Transformación, pero más para los millones de mexicanos que tienen la esperanza de que dicha dependencia actúe conforme a la Ley.
Es evidente que dicha fiscalía, deben tener a gente honesta, expertos en muchos temas especializados en las investigaciones, en la aplicación de la Ley, esto significa que Ernestina tendrá que correr a los que no le sirve, a los que están obstaculizando la acción de la justicia, y quedarse con aquellos que estén dispuesto hacer equipo.
Entre los aspectos generales que deben hacerse en la fiscalía, es una profunda transformación integral para mejorar la transparencia, la eficacia y la autonomía de dicha institución.
Esta dependencia deberá trabajar horas extras en la transparencia de los procesos y resultados, en el combate a la corrupción y la percepción de impunidad.
El otro renglón, que está muy descuidado, es en la investigación y esclarecimiento de delitos, como es el contrabando de combustible o huachicol, investigar a las factureras, que hay muchas que siguen evadiendo impuestos.
El otro renglón es que la fiscalía, y todas las fiscalías en los estados, se deben modernizar, invertir en la digitalización y estar por encima de una delincuencia que los rebasa en sus operaciones tecnológicas.
El trabajo de Ernestina Godoy no se debe perder, debe tomar en sus manos, el control del personal y las áreas estratégicas, con el objetivo claro de evitar que se continúe con hechos de corrupción que están favoreciendo a una delincuencia que no recibe su castigo.
El trabajo de la Fiscalía General de la República es investigar los delitos y acusar a los presuntos infractores ante los juzgados y tribunales competentes y al parecer que no lo está haciendo por la corrupción que evidentemente prevalece.
El otro aspecto es que los gobernadores deben propiciar que dicha transformación se propicie en las fiscalías en los estados, que se exija por las autoridades competentes que haya resultados y lo más importante que los ciudadanos mexicanos sientan el resultado de dichos trabajos.
Las actuales fiscalías en los estados, las policías estatales y algunas autoridades del Poder Judicial, se encuentran compradas por una delincuencia organizada y delincuentes del “cuello blanco”, que se ha convertido en el principal patrón, por encima de los gobiernos estatales.
A los fiscales, tanto federal como en los estados, se les debe dar un voto de confianza, se les debe respetar su autonomía por parte del Poder Ejecutivo, pero también debe haber alguna autoridad que los someta a una evaluación, que los corrija o sean sustituido en caso de que no generen resultados. Los legisladores deben revisar dichas actuaciones, pero también revisar cada cuánto tiempo requieren revisar el quehacer de estas autoridades y revocar su ordenamiento en caso de que sea necesario.
En el caso de los fiscales federales se ha visto, que no es muy conveniente que tengan un periodo de 9 años de duración en el cargo, que finalmente se presta a riesgos de corrupción por quienes están al frente de esta importante tarea.
El mismo trabajo de Alejandro Gertz Manero, debe ser sujeto de una profunda revisión tanto por Ernestina Godoy como por los legisladores federales, que tal parece, que le dieron un cheque en blanco.
El otro aspecto es que la coordinación de las fiscalías estatales con la federal, no debe ser de palabra o de buena voluntad, sino que deberá quedar fundamenta en la Constitución y proceder contra aquellos que no la cumplan a cabalidad por proteger intereses de particulares u organizaciones criminales.
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