BRECHA
06-10-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En los gobiernos federal, estatales y municipales sigue siendo un mito el tema de la transparencia, que muchos discursos ha costado, la realidad es que los gobiernos federales, estatales y municipales, tal parece, que no saben qué es la transparencia, como tampoco entienden lo que significa rendir cuentas.
En Sinaloa, el gobierno de Rubén Rocha Moya, que llegó con un apoyo extraordinario de los sinaloenses, ofreció que haría un gobierno transparente, cosa que esto no ha sucedido, como tampoco en los 20 municipios de Sinaloa
A nivel nacional, Morena si realmente quiere lograr la Cuarta Transformación en México, debe empezar por imponer mecanismos que obligue a los gobernadores que procedan con transparencia, que vivan de su salario y que dejen de robarse el dinero público.
Los organismos de transparencia en México no han servido para nada, se han convertido en cómplices de la corrupción, como muchos de los organismos anticorrupción, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no sirvieron para nada y en lo que va el gobierno de Claudia Sheinbaum, no han dado muestra de que estén funcionando.
En la mayoría de los estados hay presunciones fundadas de que los gobernadores siguen siendo cómplices del crimen organizado, se ha dicho en Michoacán, en Jalisco, en Tamaulipas, entre otras entidades, en donde el crimen organizado sigue imponiendo sus condiciones, como también es el caso de Sinaloa.
Desde que hay partidos políticos en México, tenemos una constante corrupción que se monta en un maridaje perfecto entre política y dinero, este aspecto es lo que ha complicado de sobre manera, que las autoridades federales tengan éxito en el combate a los carteles de las drogas en México.
Es muy triste pero es una realidad, cómo los criminales organizados con su poder económico, se han dedicado no sólo a seleccionar candidatos a cargos de elección popular, han financiado campañas y convertido a muchos gobernantes en cómplices de ellos o empleados de esos poderes económicos.
En mucho se ha dicho que es una realidad de la separación del poder económico y el político, creo que es un sueño que está lejos de realizarse, no hay tal separación, al poder siguen llegando autoridades municipales, gobernadores, diputados y senadores, que son financiados por los poderosos caudales económicos del crimen organizado, del sector empresarial que desea seguir manejando los presupuestos del estado, crear las leyes favorables para hacerlo, como claramente lo estamos observando con las reformas a la Ley de Amparo.
En el caso del poder del crimen organizado estamos viendo cómo han comprado a la mayoría de las policías estatales y municipales, que son sus incondicionales empleados, que si no cumplen sus palabras los asesinan, los secuestran o amenazan a sus familiares.
El dato más terrible, en esa relación perversa entre política y dinero, prácticamente es una relación inseparable, que está terminando por causar mucho daño a la sociedad.
Con las nuevas reformas legales, el gobierno federal debe propiciar una profunda transformación no sólo de las fiscalías en los estados, sino que deben empezar por la Fiscalía General de la República, que no está cumpliendo con sus tareas constitucionales.
Es muy lamentable que las fiscalías, sean los despachos jurídicos de los “delincuentes del cuello blanco”, como de grandes y poderosos jefes del narcotráfico, que no tienen dificultad de quedar en libertad cuando lo desean.
Y vemos cómo los políticos de los diversos partidos, PRI. PAN y Morena mismo están maniobrando para favorecer a empresarios y delincuentes que pretenden que las cosas legales sigan a su favor.
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