BRECHANDO
01-06-2023
Antonio Quevedo Susunaga
Los priistas que cobraban con el entonces gobernador Jesús Aguilar Padillas, ahora cobran con Rubén Rocha Moya.
En el PRI de Sinaloa, hay dos esencias, los que defiende al PRI, contra los desvaríos del dirigente nacional Alito Moreno, que desea ser el próximo candidato presidencial de la alianza PRIAN y los que buscan su independencia.
Es de reconocerse que, en el PRI, hay una casta política, construida por el desempeño e historia del priismo en Sinaloa, está representada por los priistas que no están de acuerdo con la imposición de Alito, ellos pueden ser identificados como Marco Antonio Osuna Moreno y la expresidenta municipal de El Fuerte Nubia Ramos, que le brota la casta y deciden ir en contra de la propuesta de Alito, que es Paola Garate y Bernardino Antelo.
Al dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, le vale madre quien quede de dirigente en Sinaloa, a él, le interesa ser el candidato presidencial en el 2024, esto le puede dar diarrea al panista Marko Cortes, que no se imaginaba tal osadía.
A un priista que merece todo mi respeto, es un aspirante para dirigir al PRI en Sinaloa, un hombre que ha hecho camino al andar, Faustino Hernández, decidió retirarse para respaldar a Nubia Ramos y a Osuna.
En el PRI, hay que pensar que las cosas no cambian de la noche a la mañana, es un partido que tiene que morir a sus 100 años para que pueda renacer no el hijo, sino el nieto o biznieto con nuevas ideas.
Lo que le hicieron a Jesús Hernández Chávez, a Chuquiqui, es una grosería de Alito, lo ignoro, siendo el presidente de elecciones, uno de los pocos hombres con historia que quedaba en dicho partido, que su presencia le daba sentido a un priismo con historia.
Los priistas diputados, que viven en el congreso de Rocha Moya, son mercenarios políticos, perdieron su esencia, no son nadie ante la sociedad que los califica como personas que no representan a nadie, que su interés es cobrar y seguir viviendo de lo que Rubén Rocha Moya les ponga en su bolsillo. Unos mercenarios políticos vendidos al mejor postor.
De ser la propuesta de Alito, que encabeza Paola Garate, tendrá que hacer un trabajo de unidad muy importante, como también deberá buscar que su partido logre hacerle la competencia a Morena en Sinaloa, haciendo alianzas con el resto de las fuerzas políticas.
El priismo en Sinaloa tuvo una importante historia, gobernó siempre Sinaloa, logró la consolidación del poder que ahora administra Morena, en donde están sumados diputados que prefirieron sumarse al partido en el poder, que luchar por la independencia política de su partido.
Alito Moreno buscará que la dirigencia estatal que quede, trabaje en el seno del partido para fortalecer la postura y darle fuerza a la candidatura presidencial, en caso de que sea Alito Moreno el que le compita a Morena a nivel nacional.
Las cosas políticas no están fáciles para el PRI, antes tiene que ganar en el Estado de México, de no lograrlo tendrá que enfrentar su desplome político, debido a que no le quedará más que una gubernatura, de Coahuila, siempre y cuando la ganen.
Los priistas están en la bancarrota política, han perdido paulatinamente el poder, saben que sus futuros triunfos los tienen que compartir con el PAN y el PRD; sin embargo, tampoco han tenido logros significativos en unidad.
Los priistas tendrán que enfrentar a un descalabro mayor en el 2024, debido a que pueden seguir las partidas políticas, pero ahora en diputaciones federales y en el senado de la república.
Es evidente que Alito no ganará la elección, pero ganará dinero para su riqueza personal, debido a que manejará el dinero de la campaña, determinará las candidaturas del 2024, a las que tendrá un precio y ese poder que le quede al PRI podrá administrarlo seis años más.
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