BRECHANDO
08-11-2022
Antonio Quevedo Susunaga
Los tres aspirantes a la presidencia de la república por Morena, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández, han iniciado su pasarela política por Sinaloa para buscar el voto que los lleve a la candidatura presidencial y posible sucesor del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los aspirantes presidenciales, aunque los tres son miembros de Morena, tienen coincidencia en sus propósitos y objetivos, muy ligados al quehacer político del presidente López Obrador, el que resulte de ellos candidatos, tendrá una obligación política y moral de continuar con la Cuarta Transformación que inició el actual presidente.
Los aspirantes presidenciales, cada uno tiene su mercado electoral, tiene sus organizadores en Sinaloa, y se advierte que los tres serán recibidos por el gobernador de Morena, Rubén Rocha Moya.
En el evento de Claudia, el pasado domingo, me hizo recordar aquellos actos priistas, los planteamientos partidistas, las propuestas del continuismo, en fin, un mercado electoral cautivo, entorno al gobernador Rubén Rocha Moya.
Los tres aspirantes tienen contactos políticos con grupos en Sinaloa, seguramente aquellos que le aporten más apoyo hará que uno de los tres aspirantes sobre salga.
El que tiene más trabajo político en Sinaloa es Adán Augusto López Hernández, que tiene como su brazo derecho en la entidad al dirigente del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien ha dicho que está respaldando Adán Augusto, pero al terminar el proceso interno de Morena para seleccionar al candidato presidencial, su apoyo indiscutible será para el que determine Morena.
Es interesante observar que el gran mediador de los aspirantes de Morena, es el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre todo, para evitar que las pasiones se desborden, haya desbandada de los aspirantes de Morena y los ganadores sean el PAN, PRI y PRD.
De alguna manera el presidente les ha pedido que participen en una “auténtica hermandad política”, que no haya pleito y que gane el mejor.
La verdad es que, si López Obrador logra la unidad entre los aspirantes de Morena, la oposición no es rival para competir en la elección del 2024.
La lucha política le da una clara ventaja a Morena, no sólo por la estructura de gobernadores de Morena, sino porque la propuesta política ya está vendida ante los millones de mexicanos que reciben pensión, que están becados, que de alguna manera están en los programas sociales que contempla la Cuarta Transformación.
Es muy claro que pasará mucho tiempo para que la oposición se organice, recupere su mercado electoral, propongan candidatos competitivos que puedan convencer con argumentos y hechos a un electorado que la línea de gobierno de Andrés Manuel López Obrador deberá continuar.
Los opositores como son el PRI, PAN y PRD, saben que no pueden competir contra Morena, están destinando estrategias encaminadas a tener el “arbitro de su parte”, esto es, lograr que López Obrador no transforme al INE, que el grupo de Lorenzo Córdova, pueda perdurar y maniobrar como siempre lo han hecho, esta es la razón de la marcha que harán encabezando la demanda “El INE no se tocará”.
La última encuesta realizada por el INE de Lorenzo Córdova, descubrieron que la habían escondido porque el resultado favorecía la propuesta de López Obrador, la gente respalda la iniciativa del actual gobierno, aunque con la marcha en defensa del INE se desea desvirtuar el sentir de esa gran mayoría de mexicanos.
Los resultados del 2024 serán favorables para Morena, de acuerdo con los diagnósticos y se advierte desespero en el gran organizador Claudio X González, en el PAN y el PRD.
Es importante destacar que, en el PRI, se advierte que está negociando con Morena, en los órganos legislativos y son los que pueden ganar la partida y sacar ventajas evidentes en la reforma electoral que sea ha iniciado.
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