BRECHANDO
18-06-2024
Antonio Quevedo Susunaga
Los dos partidos opositores, el PRI y el PAN, tienen un gran reto o se renuevan a correrán el mismo camino de perder el registro como el PRD.
El principal error que cometieron desde la elección del 2018, cuando perdieron el poder fue haberse retirado de los electores, votar en contra de los programas sociales que benefician a los que menos tienen, no contar con una propuesta de gobierno y oponerse sistemáticamente a todas las iniciativas propuestas por el gobierno que albergan el interés de ayudar a los más pobres.
El otro gran error fue haberse unido “el agua y el aceite”, el PRI, PAN y PRD, en donde perdieron sus principios, hicieron a un lado sus estatutos y le pusieron especial atención al interés de ganar el poder político y recuperar los beneficios económicos que recibían del gobierno.
Los diputados y senadores del PRI y el PAN, hicieron gala de votar en contra de dichos programas sociales, bloquear todo tipo de iniciativa social y la Suprema Corte le siguió la medida al anular leyes que habían sido aprobadas por mayoría, como el caso de la Ley Eléctrica.
El otro error enorme fue intentar debilitar el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que en lugar de opacarlo, lo hicieron crecer y les quitó la mayor parte de las gubernaturas, las senadurías y las diputaciones federales alcanzando una “mayoría calificada”.
El otro grave problema que enfrenta el PRI y el PAN, es que ambos dirigentes “secuestraron dichos partidos”, haciendo a un lado a sus miembros, a las elites dirigentes, a los miembros distinguidos y poniendo especial atención en los beneficios económicos y políticos que podrían obtener.
En el caso del PRI, Alito Moreno, creó una estructura política que le garantizará la reelección, expulsó a todos los priistas que les estorbaban, asumió el control total del partido hasta encabezar las candidaturas plurinominales a senador.
El asunto es que con estas actitudes provocó una migración masiva de priistas a Morena, que les dio cobijo, que protegió e incluyendo a gobernadores que le ayudaron a Morena a ganar varias entidades, es el caso de Quirino Ordaz en Sinaloa, entre otros estados.
Desde las campañas presidenciales del 2024 dijimos que la candidata de oposición Xóchitl Gálvez, no traía propuesta de gobierno, solo tenía una actitud agresiva en contra la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, actual presidenta electa.
El otro aspecto relevante, que tanto Alito Moreno, del PRI como Marko Cortés, del PAN, son pésimos dirigentes y se encargaron de que ambos partidos no tuvieran una estructura crítica.
El proceso electoral, en donde los partidos de oposición fueron arrastrados por la aplanadora de Morena, enfrentan ahora una gran inconformidad interna, que deberán resolver antes de irse de la dirigencia.
El otro aspecto muy criticable de los dirigentes de los partidos es su deshonestidad, su mediocridad, robaron hasta el último día de la campaña, la misma candidata dijo que no le daban dinero. Una ratería espantosa.
A este escenario le tendremos que agregar que Claudia Sheinbaum ganó la presidencia de la república con una ventaja extraordinaria, en donde la voluntad de los mexicanos se advierte muy firme y decidida de darle el mandato al gobierno de seguir con la Cuarta Transformación.
Y si eso fuera poco, la encuesta para conocer la opinión de la gente, acerca de las reformas al Poder Judicial, la respuesta que tuvo Claudia Sheinbaum fue contundente, la gente quiere la reforma del Poder Judicial, a fondo y de inmediato. Alrededor del 80 por ciento de la gente dijo que dichas reformas deben realizarse, entre ellas, la elección de jueces y magistrados.
Ojalá y los 32 poderes judiciales de los estados entren en esta dinámica de reforma, aspecto que sería muy positivo.
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