SEPARAR EL PODER POLÍTICO DEL NARCO

BRECHA

16-09-2024

Antonio Quevedo Susunaga

En Sinaloa y en México, tenemos un grave problema que afrontar como sociedad, nos urge que haya una auténtica separación del poder político del poder del narco, así como se planteó separar, el poder político del poder económico.

La guerra entre narcos que estamos viviendo, que tiene a la población de Culiacán aterrorizada, con miedo y encerrada en sus hogares para garantizar su seguridad, éste es un hecho gravísimo que estamos viviendo en Sinaloa, pero también en Jalisco, en Veracruz, en Tamaulipas, en Chiapas, en la Ciudad de México, en Michoacán y en otras entidades en donde la historia de la violencia es muy parecida, la lucha por el control de las plazas.

El exgobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, en una reciente entrevista que concedió a un medio de comunicación nacional explicó que en una ocasión recibió una invitación del entonces presidente José López Portillo a ser candidato a gobernar Sinaloa y él respondió que “no estaba preparado porque Sinaloa era el estado más violento del país”, estamos hablando del gobierno de López Portillo de 1976-1982.

En la segunda invitación que recibió Labastida Ochoa, según él mismo lo narra, se preparó para conocer la realidad de Sinaloa y dice que cuando llegó a la gubernatura de Sinaloa encontró un “verdadero desastre”.

Y describe: “corrí al 70 por ciento de la policía judicial; el 40 por ciento de la policía la metió a la cárcel; metió a 5 grupos de la policía federal a la cárcel; también a varios agentes del ministerio público los envió a la cárcel; expulsaron a los administradores de las cárceles por corruptos; cambiaron a muchos jueces por corruptos; y a las autoridades que estaban implicadas en las actividades delictivas”.

Pagamos un costo muy alto dice y explicó: “asesinaron al 40 por ciento de mi gente; al procurador del estado, a su jefe de escoltas, y él como gobernador, sufrió tres atentados en intentos de asesinarlo”.

Es importante destacar que el desastre que recibió Labastida cuando arribó al gobierno de Sinaloa, provenía de la administración del entonces gobernador Antonio Toledo Corro.

Pero la historia intensa del narcotráfico en Sinaloa seguramente proviene desde el entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis, Alfredo Valdez Montoya, Alfonso G. Calderón, Antonio Toledo Corro, luego gobernó Francisco Labastida Ochoa, lo sucedió Renato Vega Alvarado, le siguió Juan Millán Lizárraga, luego Jesús Alberto Aguilar Padilla, Mario López Valdez, Quirino Ordaz Coppel y hasta el actual Rubén Rocha Moya, pero la coincidencia de la mayoría de ellos, es haber sustentado su poder político en esa relación con el narcotráfico en Sinaloa.

Y algunos jefes del narco llegaron a decir, que del 100 por ciento de la utilidad de la droga, el 90 por ciento era para comprar la voluntad de los políticos en Sinaloa y en México, el 10 por ciento restante era suficiente para ellos.

El colmo de esta función del poder político y del narco, tuvo su máxima relevancia en el gobierno del panista Felipe Calderón, cuyo secretario de Seguridad Genaro García Luna, según las autoridades norteamericanas, se convirtió en el principal operador del Cártel de Sinaloa.

Esta es el resultado de esa historia negra, que vemos manifestarse en las calles de Culiacán y de la gran mayoría de sus municipios.

Esta historia negra del poder político y su relación con el narco en Sinaloa, nos dice el profesor Oscar Loza Ochoa, nos ha llevado a “vivir una crisis en la entidad”.

Desde el 25 de julio cuando a Mayo Zambada se lo llevan a Estados Unidos, todos temíamos una “guerra” como la que estamos viviendo en Sinaloa”.

Y el mismo maestro Loza Ochoa, nos dice con claridad, lo que se ha generado no podemos pensar que nació a partir del 25 de julio, sino que durante años la delincuencia ha penetrado a la economía en Sinaloa, además del daño cultural que hemos tenido. La economía agrícola, pesquera y turística está preñada por el poder económico del narcotráfico.

Y advierte Loza Ochoa, “nos va a llevar más de una generación resolver este problema”.

La prioridad para los mexicanos, las autoridades ahora con la reforma al Poder Judicial, debe incorporar el reto de separar el quehacer político del poder del narco.

antonioquevedosusunaga@gmail.com

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