BRECHANDO
15-07-2025
Antonio Quevedo Susunaga
En Sinaloa, con esta guerra entre Chapos y Mayos, los sinaloenses están siendo testigos del gran poder que tienen los narcos y los criminales organizados, una dualidad inseparable que redondea su poder con la compra del poder político.
Es explicable que el gobierno federal, con todo y el poder de sus fuerzas armadas, no pudiera erradicar el narcotráfico de drogas de la noche a la mañana.
Es evidente que la presencia de las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico en Sinaloa, tienen un arraigo de más de tres décadas, que han logrado desde el control territorial y la capacidad de operar con impunidad, hasta la infiltración en instituciones gubernamentales, como a la vez, generando una economía paralela que compite con la economía legal.
En Sinaloa, los creadores del Cártel de Sinaloa, el Mayo Zambada y el Chapo Guzmán, tenían claro del poder que construyeron, y esto se evidencia cuando vemos la inmensa cantidad de dinero que tienen para comprar hasta la libertad en cualquier país, incluyendo a las autoridades de los Estados Unidos, el ejemplo más reciente lo tenemos con el joven Ovidio Guzmán, que negoció su libertad y de su familia, pagándole a las “estrictas” autoridades norteamericanas 16 mil millones de pesos, que son 85 millones de dólares, una sola persona tiene ese dinero y más, producto del comercio de la droga en el gran mercado de consumidores norteamericanos.
La operación ilícita de los carteles de las drogas, lo mismo es en México, que en Estados Unidos o en cualquier país del mundo.
Los sinaloenses deberán imaginarse si esa cantidad la está pagando Ovidio, a las autoridades de Estados Unidos, cuántos millones de dólares pagará el Mayo Zambada para salvar su pellejo.
Las graves consecuencias de ese poderío del narco, lo estamos viendo en Sinaloa, que es la violencia, la inseguridad y muertos al por mayor, que se traduce en corrupción entre las autoridades municipales, estatales y federales, lamentablemente ninguno de estos niveles se puede resistir a la tentación de negociar con los narcotraficantes.
En estos momentos la sociedad puede observar que los cárteles, en este caso el Cártel de Sinaloa, maneja todas las esferas sociales, las redes sociales y las tecnologías más desarrolladas para establecer su comunicación para garantizar el éxito de sus operaciones, lo que le facilita convertirse en el quinto empleador más importante de México con más de 175 mil gentes les trabaja a estas organizaciones, incluyendo, corporaciones policiacas estatales, federales y gobernadores.
Es evidente que estamos viendo que este tipo de conflictos de violencia generan un gran daño a la población, genera inestabilidad política y social, causa un daño irreversible a la salud de la población, principalmente a la infantil.
Y no se diga que somete a la población con esta violencia e inseguridad a un estrés que termina con manifestaciones de ansiedad y depresión en la población.
En los últimos 30 años, hemos visto cómo ese poder del narco impuso autoridades municipales, estatales y federales, en estos años los gobernadores tenían que consultar para algunas acciones que toman en el estado.
En realidad no hay duda de que los narcotraficantes con ese poder económico que tienen no hay ninguna autoridad mundial que no puedan sobornar o comprar, sea de México o de Estados Unidos.
El tema del que no quieren hablar las autoridades norteamericanas es del lavado de dinero que hacen los bancos en ese país, debido a que todo el dinero de la compraventa del narco termina en los bancos.
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