BRECHANDO
26-08-2022
Antonio Quevedo Susunaga
La profecía de Joseph Pulitzer, periodista y editor de 1847-1911, se cumplió, cuando advertía “Con el tiempo, una prensa cínica, mercenaria, demagógica y corrupta formará un público vil como ella misma”.
Es necesario aceptar que un tipo de periodismo como el que visualizó, en aquél entonces el periodista Pulitzer, como una prensa mentirosa, cínica, mercenaria, demagógica y corrupta, tal parece que estaba describiendo la mayoría de los medios de comunicación de México, de alcance nacional, y del mundo que mueven información falsa para favorecer a sus grandes intereses.
Es evidente que ese tipo de prensa siempre existió en México, la crisis que estamos viviendo con la pandemia, los cambios de gobierno democrático, como el que encabeza Andrés Manuel López Obrador, precipitó a que tuvieran que sacar la cabeza, y mostrarle su auténtico rostro.
A diario en las Mañaneras, el presidente exhibe a esa prensa mentirosa, que ha perdido toda credibilidad, que le interesa manipular en lugar de hacer efectivo los auténticos postulados del periodismo de informar con objetividad, de orientar, de crear corrientes de opinión, como es su tarea de “medio” entre los poderes públicos y otros, y los miembros de la sociedad.
El asunto de una prensa mentirosa y manipuladora no es exclusivo de México, es de todo el mundo, lo mismo que vemos en el Periódico Reforma, en el Universal, en Televisa, en la radio, la observamos en New York Time, Washington Post, en el País, entre muchos otros medios que con sus informaciones representan y defienden sus intereses particulares, en donde el informar y orientar no está dentro de sus propósitos.
La situación de crisis que estamos viviendo está empezando, hay un gran desconcierto generalizado, se están dando muchos cambios a nivel global y en México, está ligado a la desconfianza que los ciudadanos tienen acerca de la información que estos medios de información nos hacen llegar.
El asunto es más grave, los ciudadanos no sólo les han perdido la confianza a los medios de comunicación, sino a nuestros gobernantes, al presidente, al gobernador, a los alcaldes, al diputados locales y federales, figuras que dejaron de ser confiables y en la que miles de personas basaban sus opiniones. A estas les tenemos que agregar los tres poderes en México, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, dejaron de ser confiables.
Esto es muy desesperanzador, estresante y mantiene a una población con recelo hacía el proceder fiable de los gobernantes, que un día dicen una cosa y al día siguiente señalan lo contrario.
Así como los presidentes y gobernadores deben analizar cómo ganarse la confianza de los ciudadanos, los medios de comunicación deberán experimentar un renacimiento, un resurgimiento, en donde asuman actitudes creíbles para un lector crítico y que este huérfano de credibilidad.
Hay una urgencia de que los periodistas actúen con honestidad, con objetividad o basados en los hechos reales.
La recuperación de la confianza y la esperanza está en cada uno de nosotros.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y entérate de todo lo que sucede!
Twitter: @BrechaAntonioQS
Facebook: antonioquevedos

