¿Otoño Latinoamericano?

¿La desestabilización que ocurre en américa latina, es casual?

El descontento de la población en diversos países de América Latina tiene orígenes diversos, oscuros, complejos de entender; brotan casi al unísono, desde la Patagonia hasta el río Bravo, con mayor o menor intensidad; se enfrentan “ricos” y “pobres”, unos pobres administrados por el Estado para que vivan en la dádiva y no prosperen en sus habilidades y destrezas para la vida y el trabajo con un segmento de los ricos que amasan grandes fortunas de origen ilegal sea por narcotráfico, contrabando, trata, lavado de dinero, tráfico de influencias y robo a las arcas nacionales. En medio de esos polos nos encontramos: los que hicieron fortuna bien habida; los profesionistas clases medias; los medianos productores y los trabajadores, principalmente, y que somos los menos ya que nos han reducido casi a la mínima expresión numérica, más uno que otro que ni idea tiene de lo que pasa pues el día a día lo consume en sus más improntas necesidades.

Muchos sistemas políticos de América Latina y de Oriente (Rusia o China) podrían calificarse de autoritarismo aceptado, consentido, legal, pues el sistema electoral armado da curso a triunfos en las urnas que se convierten, llegada la etapa de gobernar, en periodos de larga data por la misma persona o para sus familiares o testaferros.

Así como la Primavera Rusa con Putin en re elecciones sucesivas cambiando la ley para que fuere posible se plantea Bolivia con Evo, éste último a pesar de ser rechazado en referéndum y quebrantando la Ley. Sin embargo se incendia Chile, Argentina, Perú, Brasil, Ecuador, etcétera.

En México la polarización se alimenta todos los días desde el propio discurso oficial hasta en las pláticas de barrio. La “sociedad” es manipulada sin piedad y sólo alcanzamos a ver lo que nos ponen en las narices sin tener capacidad de analizar fuentes serias en retrospectiva y prospectiva pues los voceros de los señores de poder se dedican a pontificar de tal suerte que en ocasiones hasta sus estadísticas dan vergüenza.

¿Será que los poderosos de Oriente (China, Rusia, Japón) pusieron en jaque a los perdedores de Occidente desde Clinton, Obama, Sarkozy, Blair, Theresa May y, de los actuales jugadores, sólo cuenta Trump?

¿Serán pleitos por el cobre de Chile para recordar el “Pinochetazo” o el litio y la coca de Bolivia? ¿O será el triángulo del litio conformado por Bolivia, Argentina y Chile que tienen el 68% de las reservas mundiales de este ahora llamado “oro blanco”? ¿O se replanteará el Triángulo Dorado (como lo reconociera el “generalito Sinfuegos”) para la producción de drogas? Por asuntos menores se dio la guerra del Golfo propiciada por los poderosos de Occidente sin darse cuenta de que si bien se quedaban con los contratos petroleros de la zona y la ruta del opio, descuidaban otras zonas muy ricas en otros productos y por ellas fueron los chinos y los rusos.

En México, la primera asonada oficialista fue con la cancelación del conocido “tren chino”. Se licitó cuidando todas las formas legales y con observadores internacionales y, “pumb”, “sock”, que le ordenan a Peña Nieto que “na nay” los chinos y, obediente el señor Peña, cancela el proyecto y pasamos a pagar un dineral debido a la cláusula de penalidades y quedamos como un Estado sin ley salvo la del autoritario señor Presidente.

Seguidamente observamos una serie de eventos, desde el gobierno “Peñista”, que buscaron complacer a sus poderosos superiores sin olvidar que en la península de Yucatán ya habían cancelado un mega proyecto de desarrollo inmobiliario (casi otro Brasilia) a otros inversores chinos y se crearon las fraudulentas zonas económicas especiales con una serie de “apoyos” que provocaron que se dijera que vendrían cientos de miles de millones de dólares de inversión cuando que en esas zonas no existe, en muchas de ellas, infraestructura para dar cabida a un pelotón de la guardia nacional.

Claro que a los poderosos les interesa un mercado de cerca de 130 millones de consumidores (México) y es por eso que los de Occidente le ponen el ojo a nuestro país y no dejarán que se acerquen demasiado los poderosos de Oriente, salvo aquellos que sirvan de camuflaje como puede ser Singapur ya que son empresarios de oriente con capital de occidente.

Claro que a los poderosos de Occidente les interesa la “renta paralela” (ilegal o subterránea [como le quieran llamar]) que se genera en México. La pregunta es: ¿Podrá López Obrador, quién es polvo de aquellos lodos o figura de la misma arcilla seguir la pauta que le fijaron?

Ya vemos cómo en el último año se suceden eventos tan graves como los que pudieron, en otro tiempo y en tiempo presente, derrocar a presidentes de otros países latino americanos; ya vemos que en México las clases medias no pintan como lo hacen en otras latitudes del continente que toman la calle y hacen recular al gobernante. Aquí, en México, hasta el peso se mantiene fuerte y el mercado de valores sigue tan campante; vaya, somos el principal socio comercial de Estados Unidos de América, léase que es el que más nos compra, pero andamos con “Sansón a las patadas” y éste nos pone cada alfiler que los mortales ni cuenta se dan, sea el 17 de octubre negro de Culiacán hasta el acuerdo con los productores de tomate, pasando por la discusión del Cannabis y cambiando las reglas del CEL (certificados de energía limpia), que no celulares como expresaron los propuestos y elegidos para la Comisión Reguladora de Energía.

En el camino México compra mucho más armas que antes, militariza hasta los baños públicos y, al parecer, sigue la hoja de ruta que le marcaron ¿Será así señor Presidente?

¡Muchas gracias y sean felices!

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