“Se Acabó la Calma, Subirán los Decibeles”

El ruido será enloquecedor y los dimes y diretes vendrán, desde plumas interesadas hasta de protagonistas esquizofrénicos

Si bien el proceso electoral de 2021 legalmente no ha iniciado, en los hechos ya empezó de muy diversas maneras: sea porque el presidente López le contesta a quién legalmente no representa la aspiración legal de formar partido y se regodea con una negativa que se ventilará en los tribunales, o bien porque los “comentócratas” buscan amarrar navajas con sus epistolares dichos e inclusive gaceteros de medios a nivel estatal o local que buscan acomodarse en la renta del proceso electoral pues, en su chamba, requieren de ingresos sin factura o, también existen, aspirantes que en su legítimo derecho aspiran y les vale sombrilla la ley. El caso es que esto ya empezó con intereses de todo tipo y aspirantes con o sin posibilidades dado el esquema de la “democracia” muy a la mexicana.

“Al abordaje” cual piratas buscando el robo ante la falta de un “estado de derecho” pues las fiscalías “carnales” no dan con bola con temas como los muertos, los liberados, los desaparecidos, los fugados y, a eso, le agregaremos las violaciones a la ley y la judicialización, de ser el caso, de actos anticipados de campaña desvergonzados o “vestidos” de fundaciones y ayuda al necesitado.

Si la regla es que no se respetan las reglas y entonces, ante esa realidad, se atienen a aquellos que junten pruebas y después denuncien, lo que tenemos es que en un país de justicia selectiva entre cómplices, sólo daría cabida a las denuncias de su interés pues la fiscalización no alcanza para tanto desbarajuste, por no decir desmadre.

Las empresas encuestadoras han logrado un desabasto de cucharas y buscan que sus intereses monetarios se acomoden a su flautista de Hamelín. Los ratones o la borregada yéndose con la finta en sus hormonas y decisión pues así los consideran las encuestadoras y quienes les pagan para promocionarse. No hay respeto alguno y esta situación nos dice que 2021 será el año de los enfrentamientos al mayor grado imaginable.

La pandemia, bien gracias, los muertos que sigan superando cualquier imaginable número superando día con día lo pensado en cualquier película de terror de Hollywood; la deuda creciendo sin que sea vea la forma o la intención de pararla; la pérdida de empleos galopante; el lavado de dinero siendo el señor que manda; los desaparecidos y los periodistas asesinados al orden del día y, todavía no falta columnista que sigue en el sí pero no, alagando y golpeando aun cuando sepa de las relaciones de su candidato (patrón). Seguimos viviendo en la contradicción de que queremos un alto a la violencia, pero validamos el dicho “pégame, pero no me dejes”.

En esta etapa está pendiente el resultado de la elección de noviembre de Estados Unidos de América y, quién gane esa presidencia, hablará con las autoridades mexicanas para decirles el curso que deberán llevar temas como lavado, delincuencia organizada, pederastas, grupos de poder, etcétera, etcétera. El presidente López podrá patalear, pero no decidir solito.

Para muchos congresistas del vecino país del norte será el momento de presionar para decir que somos un Estado fallido.

Los candidatos en nuestro país saldrán por el mes de febrero y el presidente de USA (Estados Unidos) con su agencia anti drogas, el pentágono y otra que anda por allí, tendrán expedientes de muy diferentes estados del país y sus suspirantes y, para el caso Sinaloa, relacionados directamente o indirectamente como personeros o “front desk” de organizaciones delincuenciales que se relacionan con García Luna, con el Culiacanazo o con “los más buscados” y eso no lo pueden ignorar Andrés Manuel y Quirino.

Mientras llega el resultado de “USA”, en Sinaloa los muchachos aspirantes con relaciones de todo tipo se mueven como si fueran los tiempos de Toledo y López Portillo y grave sería que estén en lo cierto. Claro que hay razones para pensarlo cuando el estado mexicano abdica y es arrodillado sea por el pelotón que entregó Cienfuegos hasta la liberación, muertos y fugados del 2019, sin dejar de lado crímenes de la más alta sociedad y gobierno de sexenios con Millán, Aguilar, López.

La pregunta es: ¿Cuándo pactarán más allá de la economía paralela que les deja miles de millones de dólares? ¿Cuándo nos permitirán establecer un verdadero estado de derecho en el que prive el orden y el respeto bajo el imperio la ley para que vivamos en paz sin tener que prestar servicios a la delincuencia sea en venta de autos, servicios médicos, inmuebles, empresas fantasmas, venta de ropa o comida, etcétera?

Si no deciden nuestra ruta con la ley en la mano en este por llegar 2021 tendremos que pensar que suertes como la de Colombia, Nicaragua, Honduras o Panamá ya nos toca, o bien, un esquema como el permitido a Chávez y Maduro (una crisis administrada por la vecindad).

Finalmente, la pregunta es si al elector le interesa saber que fulano o “sutano” están relacionados con la delincuencia organizada; o si el elector quiere que ganen los relacionados con la delincuencia pues están en la cadena de valor o de suministro, hasta llegar a lugares de Noriega en Panamá o de Pablo en Colombia.

En el “inter” las encuestadoras y los “columnistas” o comentócratas están más fijados en su “ami$o” que es el más simpático o conocido (artificialmente) que en buscar un expediente que tenga honorabilidad, carácter, conocimiento y experiencia sin vínculos con delincuentes o familiares de primer grado y segundo grado, relacionados e inclusive procesados.

¡Muchas gracias y sean felices!

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