UN RESPIRO

BRECHA

14-03-2022

Antonio Quevedo Susunaga

Los gobernadores panistas deseaban tener un acercamiento con el presidente Andrés Manuel López Obrador, después de enfrentar serios problemas en los seis estados que gobiernan y encontrar un camino menos sinuoso que es con el secretario de gobernación Adán Augusto López.

Los más interesados en salir en la foto con el Adán era el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, que ha intentado de muchas maneras acercarse al presidente Andrés Manuel López Obrador para tomarse la foto, y el presidente, le ha sacado la vuelta.

Es Cabeza de Vaca un gobernador que tiene relaciones oscuras en su administración, que abrió una serie de ataques al presidente, que midió fuerza y las cosas están prendidas con alfileres, debido a que hay una orden de aprehensión, que seguramente el gobierno federal tiene detenida.

En los medios se ha dicho mucho de Cabeza de Vaca, de sus negocios familiares, de los golpes bajos que ha dado a López Obrador, de su relación con el narco, en fin, muchas cosas que no se han aclarado y de ahí el desafuero.

El otro panista que tiene el mayor número de homicidios, de violencia, de delincuencia organizada es Diego Sinhué Rodríguez, que tiene un fiscal que la fiscalía general de la república, lo tiene en la mira. Y los habitantes de Guanajuato reclamas seguridad pública.

Del resto de los gobernadores panistas la llevan relativamente bien con el presidente Andrés Manuel López Obrador, entre ellos, Mauricio Vila Dosal, que ha tenido expresiones muy positivas el presidente, que le reconoce que ha hecho un buen trabajo en Yucatán; el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, ha expresado el presidente que es un gobernador que está haciendo bien su tarea y que es bien intencionado. En el caso de Carlos Joaquín González, de Quintana Roo, no tenemos más información.

Del gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, se advierte que tiene muy buena relación, hay un trato cordial reciproco, dado que el “Güero Rosas”, es un gobernador que conozco muy bien desde el inicio de su carrera y no es un hombre de trato áspero.

Una parte de los gobernadores panistas, como es el caso de Maru Campos de Chihuahua, tiene una muy buena relación con el presidente López Obrador y lo ha expresado asistiendo a los actos públicos.

Los gobernadores son los más interesados en llevar una buena relación con el gobierno federal, los estados tienen una gran dependencia de recursos y de medidas con las que deben coordinarse, sobre todo, en materia de seguridad.

Es claro, que si hay un gobernador que se enfrente a un presidente de la república, de antemano tiene el pleito perdido.

La rebeldía de los gobernadores panistas, junto con Enrique Alfaro, de Movimiento Ciudadano, fracasó, tuvieron que dejar de atacar al presidente que prácticamente jugo políticamente con ellos.

Es indiscutible que los gobernantes panistas deben entender claramente, que una cosa es ser militante del PAN y otra cosa es ser gobernante de un estado.

La relación entre el PAN y el presidente López Obrador no es nada buena, pero no es extraño que esto ocurra, dado que son la oposición derrotada, despojada de una gran parte de su poder y en trincheras políticas contrarias.

En las próximas elecciones a gobernador, muchos de estos gobernadores panistas dejarán el cargo y no quieren dejar tensas las relaciones con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador porque pueden ser sujetos de investigación, dado que en todas estas entidades hay manoteo en el presupuesto.

De acuerdo a la información del propio Marko Cortes será casi imposible que el PAN pueda ganar las gubernaturas que renovarán.

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