“Árbol Que Nace Torcido, Jamás su Tronco Endereza¨

No habrá fuerza terrenal ni espiritual para hacer cambiar al que es tozudo.

Al día de ayer lunes 8 de febrero de 2021, en nuestro querido México, con motivo de la pandemia Covid-19, tenemos una cifra de alrededor de 166 000 muertos si miramos las cifras oficiales, mismas que según el INEGI están subestimadas en alrededor de un 43%. Sí, son muchos muertos y los que faltan y, muy probablemente, antes de que se normalice la vacunación del 70% de la población, lo cual pudiera ocurrir hasta finales del año 2022, llegaremos en cifras oficiales a un número cercano a los 400 000 mil muertos.

Claro que no faltarán miserables quienes digan que eso apenas rebasará el 0.3 % de la población a pesar de tener familiares, amigos y conocidos fallecidos por la imprudente, absurda e incompetente forma de atender una emergencia nacional de salud.

El gobierno federal aún no muestra contratos que den certidumbre de cuántas vacunas se han comprado, de qué tipo y cuándo serán surtidas por los proveedores. Sólo recibimos anuncios de muy diverso tipo, contradictorios y absolutamente cuestionables, los cuáles no cubren ni siquiera al personal médico y de apoyo al mismo que están en el frente de batalla y, muy lejos, está la confirmación de la segunda dosis que es fundamental para lograr los efectos deseados

Ya son muchísimos los hogares que han derramado lágrimas por la pérdida de un ser querido a causa de la pandemia, pero los que fatalmente faltan superarán con creces a los actuales.

Es por lo anterior mencionado que debemos de tener muy presente el refrán que alude al árbol que nace torcido para no dejar de estar ciertos de que la persona que no fue debidamente formada en su infancia y pubertad jamás enmendará camino. Y también debemos de tener presente el riesgo que se nos incrementa cuando las decisiones las toman personas tozudas, esas que por más razones, argumentos y pruebas científicas que se les muestren demostrando su error, permanecen inamovibles en su actitud.

Gravísimo, también criminal, que los diputados y senadores al Congreso de la Unión, a pesar de haberlos advertido, de haberles solicitado de muy diversas formas el que establecieran un rubro de gasto específico en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2021 destinado a la compra de vacunas y el material que se necesita para aplicarlas no lo hayan hecho (salvo peticiones aisladas de algunos de ellos que no prosperaron en las prioridades de Morena [principalmente] y aliados) y, actualmente, sólo salgan a criticar cuando que debieron de hacer su parte y no la hicieron y, con ello, son corresponsables de esta tragedia de muertes que apenas empieza a agarra vuelo.

Los irresponsables que con su negligencia y cobardía han dado a ganar miles de millones de pesos a funerarias y farmacéuticos se han de regodear en la frase de Marco Tulio Cicerón, sacándola del contexto expresada y haciéndola vigente en esta desgracia con la que dejan a su suerte y muy probablemente muerte cercana a muchos más mexicanos, platicando, riendo y parafraseando a Marco Tulio: que coman y beban que después de su muerte no tendrán placer alguno.

Así que ya sabemos y es nuestro deber tomar todas las precauciones teniendo presente de muy diversas maneras el proverbio que dice: “perro huevero, aunque le quemen el hocico sigue comiendo huevo”; “perro que come huevos, ni quemándole el hocico”; “al perro que come brasas ni aunque le quemen el chipo”. Así, con estos irresponsables que sólo ventilan la pandemia para su raja electoral, tenemos el proverbio húngaro que dice: “Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo”, lo grave es que ellos son la piedra y nosotros, los inocentes, los gobernados con comportamiento responsable, el huevo.

Así pues, no entiendo el por qué los diputados sinaloenses no legislan sobre el uso del cubre bocas haciéndolo obligatorio en todos los edificios públicos y de concentración de población, tampoco hacen cambios al presupuesto estatal para que se supere la cantidad de 30 millones pesos para la compra de vacunas para “cuááááááándo” eso sea posible ya que, si el gobierno federal es “mano” y no tiene para cuando, los gobiernos locales menos. Deben tener presente los legisladores locales que no preocuparse por lo que se opine de ellos es una desvergüenza.

Y, nuevamente les recuerdo la frase que en colaboración anterior les referí, también pensamiento de Marco Tulio Cicerón: “hasta cuándo Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia”.

¡Muchas gracias y sean felices!

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