Buenas Noticias

Para sorpresa de muchos incrédulos y de otros tantos malintencionados, la transición de gobierno en México se está dando de una manera tersa, coordinada y en un ámbito de respeto y colaboración. Para quienes auguraban desastres y desencuentros, la realidad nos ha mostrado la madurez democrática de los mexicanos expresada en las urnas y esto se ha reflejado (y no podía ser de otra manera) y ha obligado a los políticos y los partidos a actuar con la misma madurez y a poner el intereses de México por encima de cualquier otro interés individual o de grupo.

Sin duda, vivimos un momento inédito en nuestra historia, que quizá muchos ni siquiera imaginábamos que podríamos ser parte de él. Son tiempos de profundos cambios y los nuevos tiempos se han acompañado de buenas noticias.

En esta semana recibimos el anuncio de la conclusión de las negociaciones entre México y los Estados Unidos, del Tratado de Libre Comercio, ya Canadá se ha incorporado a estas negociaciones y es muy probable que el acuerdo trilateral con sus cambios, sea acordado en los próximos días. La incorporación de Canadá es muy importante porque los desencuentros entre Trump y Trudeau son lo que tienen en riesgo al TLCAN, ya que la autorización fast track es para un acuerdo trilateral y no bilateral, y en ello, quedamos a expensas de ellos.

Para México la conclusión de este acuerdo tiene gran relevancia, porque acabará con la intranquilidad que vivimos durante el último año, dará mayor certidumbre a las inversiones productivas y continuará impulsando el comercio y el entendimiento con los países con los que tenemos nuestros mayores intercambios económicos.

Aún no conocemos a ciencia cierta el contenido del nuevo acuerdo, y en particular de los cambios; pero por lo que se ha dicho hasta ahora es que quedó fuera la llamada cláusula “Sunset” con la que Estados Unidos pretendía que el tratado tuviera vigencia por sólo cinco años, para sustituirla por un mecanismo de revisión a los 6 años que no suspende su vigencia que será de 16 años.

Otro de los aspectos importantes de esta renegociación es que se salvaguardó la soberanía de México en materia energética quedando a establecido que nuestro país abordaría el tema con base en su Constitución. De gran importancia también es que se haya eliminado la cláusula de “estacionalidad” agrícola que pretendía imponer Estados Unidos para limitar la libre importación de productos del campo mexicano.

En esta renegociación, se sabe que también se incorporaron regulaciones para el comercio electrónico, servicios financieros y propiedad intelectual, y los países se comprometieron a impulsar normas laborales de acuerdo con las disposiciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Un tema que va a representar un reto para México es sin duda, el relativo al sector automotriz, ya que se acordó aumentar de 62.5 por ciento a 75 por ciento el contenido regional mínimo de los vehículos que se pretendan exportar sin aranceles y que el 40 por ciento de los automóviles y el 45 por ciento de las camionetas sean producidas en zonas en donde se paguen al menos 16 dólares la hora. Yo he señalado muchas veces que el aumento de contenido regional puede ser beneficioso para impulsar una mayor industria asociada en nuestro país, y que debemos verlo más que nada como una oportunidad para generar inversiones y crear más empleos en nuestro territorio.

Claro que alcanzar un salario de 16 dólares la hora para la industria automotriz nacional será muy complicado en el corto plazo, pero a mediano y largo plazos va a beneficiar a los trabajadores mexicanos, con salarios más competitivos e impulsará la innovación y la productividad en el sector.

Tendremos que esperar a que se dé a conocer el contenido del tratado para hacer un análisis más serio de sus cláusulas.

Otra buena noticia (parece que las buenas noticias no vienen solas) fue que por fin se logró la aprobación en al menos 17 congresos locales, de la reforma constitucional para eliminar el pase automático de Procurador General a Fiscal General. Con ello, ya no hay pretextos para declarar la autonomía constitucional de la fiscalía y nombrar en el corto plazo a su titular en el Senado de la República.

En reiteradas ocasiones he señalado que lo importante no está en el hombre que ocupe el cargo y en sus orígenes, y tampoco creo que una declaratoria oficial de autonomía, la verdadera importancia está en cómo se construya la institución, en las reglas, normas, límites y alcances que se le otorguen en la Ley respectiva. Es en la Ley donde se va a establecer la verdadera autonomía e independencia de la Fiscalía y en donde se le debe dotar de las herramientas legales para un buen actuar, siempre con apego a derecho.

Esta es precisamente una de las principales tareas que tendrá el nuevo Congreso que se instalará el próximo sábado, y en donde deben ser muy precisos y claros, porque una mala ley nos condenaría a una Fiscalía General tan ineficaz como la Procuraduría actual. No estaría de más que pusieran atención al foro que INACIPE está organizando en estos días sobre las experiencias de las fiscalías en varios países del mundo.

Espero que también sea una buena noticia los resultados de las reuniones del Presidente Electo con los secretarios de la Marina y del Ejército, en donde manifestó que no será posible retirar, en el corto plazo, a las fuerzas armadas de las tareas de seguridad. Entiendo que lo deseable no siempre es lo posible, pero honestamente confío en que más temprano que tarde las fuerzas armadas vuelvan a los cuarteles y a las tareas que les competen y podamos contar con cuerpos policiacos entrenados, competentes y eficaces.

No dejo de pensar que es precisamente la presencia de las fuerzas armadas en las calles, lo que propició el desmantelamiento de las policías en los tres órdenes de gobierno y hoy estamos pagando las consecuencias. Pero también es cierto, que ante el panorama que se presenta no se puede dejar a la sociedad sin un mínimo de protección. Pero hay que empezar no sólo con la reinstalación de la Secretaría de Seguridad Pública que ya en sí es un gran avance, sino sobre todo con un cambio de estrategia.

Va a ser necesario darle una nueva orientación a la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública que, por el tiempo que se requiera, deben operar bajo otro esquema, bajo otros principios y bajo otra dirección. De manera paralela es necesario diseñar y operar un programa efectivo para la conformación de cuerpos policiacos suficientes, adecuados y bien constituidos. Esto requerirá del esfuerzo y la responsabilidad de los tres órdenes de gobierno, de voluntad política y de acciones adecuadas.

Finalmente, también me parecen buenas noticias que se haya puesto “en la mesa de discusión” temas de los que yo presenté iniciativas durante mi gestión como senador que está por concluir, como es el relativo a la regulación de la marihuana de una manera amplia (la reforma que se aprobó fue meramente cosmética y sin alcances) y la disminución de recursos públicos a partidos políticos, bajo fórmulas confiables que eviten su crecimiento desproporcionado a futuro.

No dejo de pensar que las buenas noticias, aunque siempre son motivo de júbilo, deben convertirse en buenos resultados y buenas acciones. Yo apuesto por ello.

¡Muchas gracias y sean felices!

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@m_cardenasf

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