“En la Inestabilidad Basan su Permanencia en el Poder”

Generan información contradictoria, confunden a los más y siguen empoderándose los menos ¿Hasta cuándo? ¿Hasta qué reviente y todos perdamos?

Pareciera ser que los gobiernos tienen su orientación en gobernantes que se basan en dos premisas: que la gente acepte su fatalidad o que sigan esperando de la divina providencia su salvación. La justica siempre podrá esperar y será una meta por alcanzar en el imaginario colectivo.

De lo anterior podríamos afirmar que el pensamiento real de los actuales gobernantes es mantener en secreto sus verdaderas intenciones, si bien todas difusas y, al ejercer el poder, caminan tambaleándose pues son tantas las mentiras que terminan creyéndose algunas y sobre ellas caminan buscando que ya concluya su mandato.

Así, hemos entrado en un laberinto de inestabilidad creciente que se alimenta de las injusticias y enfrenta a las sociedades hacia adentro en sus propios integrantes: Reino Unido, Rusia, Estados Unidos de América, México, son claros ejemplos de que ha aflorado un enfrentamiento entre la sociedad que las ha dividido y se mantienen midiendo fuerzas. Se incubó el huevo de la serpiente y en cualquier momento pudiera eclosionar.

Sin embargo, mantener inestable, pero “manejable”, el orden económico, es la premisa de los últimos 20 años para evitar llegar a tener un gobierno de justicia en el que se aplique el llamado “estado de derecho”.

En México, y eso se refleja en sus provincias (entidades federativas), en lugar de fortalecer una república federada, desde Vicente Fox se dio marcha atrás a lo logrado durante la administración de Ernesto Zedillo y dilapidaron la fortaleza de las finanzas públicas, con una clara intención de concentrar poder en una persona, tal y como le gustaba a Carlos Salinas de Gortari o a Luis Echeverría, con los “asegunes” de sus personalidades y así transitó con Calderón y Peña Nieto, para llegar a Andrés Manuel López Obrador quien se nutrió en sus juventudes del “sí señor” del “echeverriato” al que no toca ni por asomo así el 1968 y, ya en la edad madura, del “porque lo mando yo” del salinismo.

Nada extraño el comportamiento de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, muchos creímos que podríamos tener un país con equilibrios habida cuenta de los intereses extranjeros y, por tanto, de inversión en nuestro suelo patrio, pero nos equivocamos. Se ha regresado, con la complicidad o el sometimiento, al más ruin caudillismo, es decir, si en algún momento Echeverría o López Portillo pensaron en separar al Estado del capital, aun cuando fuera en alguna medida permitido por transitoriedad, hoy, los grandes capitales de México se han fusionado al poder político con mayor fuerza que en el “alemanismo” (lo que incluye a la delincuencia organizada).

Hoy vemos que en nuestra patria la clasificada “mafia del poder” fue arrebatada de las manos de Salinas por su propio crítico ya que esa mafia no tuvo vergüenza alguna (sólo conocen la renta del dinero) y promovió a Andrés para postrarse en sus brazos.

Sea los Romo, Cabal Peniche, Salinas Pliego, Slim, Hank González y grupos de libaneses o judíos, se han pasado a los brazos de Andrés y eso le ha permitido al presidente de México presentar un frente ante los gobiernos extranjeros con intereses en México, lo que, sumado al grito encubierto de “hagamos patria con el pueblo bueno”, da una fortaleza y un riesgo de levantamiento contra el gobierno vecino que, finalmente, es principio y fin de nuestro futuro.

Pero no hay mal que dure cien años como tampoco hay quien lo aguante y, sumando a las complicidades de la mafia del poder señalada por el propio Andrés, pareciera que no han podido esconder las formas y los narcotraficantes han jugado un honroso papel en los sexenios de Salinas con resultados como el asesinato de Colosio, o el empoderamiento tan grande con Fox que lograron imponerse a Calderón y, ya no se diga, con Peña Nieto, lo que trajo como consecuencia la postración del gobierno actual con la liberación de Ovidio y la impunidad que se ha vivido a partir del “Culiacanazo”, sin olvidar que Durazo y Gertz eran piezas claves cuando la “fuga” de Guzmán Loera en tiempos de Fox (uno su secretario particular y el otro su secretario de seguridad pública), y en los tiempos actuales de liberación del hijo, la boda, la fuga y el saludo a su señora madre, Gertz y Durazo vuelven a estar en posiciones clave acompañados de las fuerzas militares que nunca han quedado limpias en este enredo de cuando la delincuencia se pasó al gobierno o el gobierno a la delincuencia y, es aquí, en donde tal vez encontremos una respuesta a mantener la productividad ilegal en nuestro país con su sistema financiero y el hampa custodiada por los militares pues como en su momento lo comentó Colin Powell, cuando secretario de estado de los Estados Unidos de América: “..o un gobierno militar si eso lo decide el pueblo de México”, en ocasión de la entrevista que le hiciera Joaquín López Dóriga, en la que tampoco descalificó al gobierno de “izquierda” que pudiera representar López Obrador.

Sin embargo, como nuestro destino está ligado a los avatares de los vecinos del norte y, éstos, actualmente viven una convulsión interna similar a la nuestra, la administración del presidente López gana tiempo y poder con la abdicación de personajes que representan a otros poderes dentro del gobierno que han dejado de lado la legalidad y, en los hechos, se han convertido en comparsa de un solo hombre, así sea la Fiscalía General de la República o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Un claro ejemplo de todo esto es Rusia y simplemente recurramos a lo que señaló la prensa mundial, en sus publicaciones diversas de marzo de 2020: “El presidente ruso, Vladimir Putin, validó este jueves 12 de marzo de 2020 una reforma que le permite aspirar a permanecer en el poder teóricamente hasta 2036 debido a la “inestabilidad” del mundo, el coronavirus y las amenazas contra Rusia, afirmó el Kremlin este jueves 12 de marzo”.

Ya veremos cuál es la gota que derrama el vaso y hay que tomar las precauciones o providencias que podamos ya que no existirá divina providencia que nos salve, pero ¿podemos atemperar la fatalidad?

¡Muchas gracias y sean felices!

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