La Caja de Pandora

Por más que he intentado no hablar de los debates de candidatos presidenciales, después de ver el martes pasado el último de ellos, me es inevitable decir que estos ejercicios, que por supuesto son de gran utilidad en las democracias, en nuestro país se han convertido en espectáculos o talk shows, en donde las estrellas son los moderadores y en donde casi ningún candidato ha entendido qué es lo que quieren escuchar los ciudadanos y qué es lo que puede motivar su voto.

En este último debate vimos a un candidato Anaya iracundo, que no les hablaba a los votantes, sino a sus competidores, amenazándolos y hostigándolos. Vimos a un candidato Meade empeñado en mostrar que sabe mucho y que ha estudiado mucho, pero que su conocimiento no le ha servido mucho en su ejercicio profesional para contribuir a construir un mejor país. Una actitud que suena más a gesto de arrogancia, que lo aleja de la mayoría de los ciudadanos y que desconoce que la confianza ciudadana no se gana con cifras, sino con empatía. Vimos a un candidato López Obrador que se sabe ganador, que siguió hablándole al corazón de los mexicanos y ofreciéndoles la esperanza de un México mejor, atendiendo los temas que más les preocupa. Y del cuarto candidato mejor ni hablar.

Lo que sí nos dejó este debate es la sensación entre sus participantes (incluidos los moderadores) de que “este arroz ya se coció” y que estos ejercicios deben tener otros formatos, menos aburridos y que sirvan a los ciudadanos para emitir su voto. Sin embargo, en la ley de las probabilidades todo puede pasar y más en el México surrealista en el que las “autoridades” se las gastan, y “gacho”. ¿Verdad Murillo Karam?

Pero la política es la política y a pesar de que los resultados electorales parecen ya ser muy claros para todos, los partidos, sus candidatos y sus voceros, siguen dando “patadas de ahogados” y mantienen la discusión sobre cómo debe ejercer su voto el ciudadano.

Los llamados “estudiosos” “analistas” y hasta los propios políticos se empeñan en calificar y clasificar permanentemente la expresión más importante de la vida democrática que es el voto ciudadano. Así han creado conceptos bajo premisas falsas y sin duda, movidos por intereses estratégicos y mercadológicos, como el de voto útil, el voto razonado, el voto de castigo, el voto del hartazgo y hasta el que el presidente de Nueva Alianza llamó el “voto culero”, el de “inguesu” (uf, señor).

¡Vaya con estos pretendidos sabios que se dicen conocedores de la psicología del votante!

Tal parece que para ellos, cuando el ciudadano no coincide con lo que quieren, entonces es inmaduro e incapaz de tomar una decisión acertada, por lo que hay que llamarlo a emitir un voto útil y razonado.

Es decir, un voto útil es el que beneficia su causa y un voto razonado es el que coincide con sus intereses y con lo que ellos quieren. Una vez más el ciudadano votante es sólo un rehén de los intereses de grupo, que no piensa y que no sabe tomar decisiones.

A todos ellos se les olvida que el voto es unipersonal, es útil para el que lo emite en libertad y por voluntad propia; es razonado para el ciudadano que decide otorgárselo a un candidato en específico, en el que ven mayores expectativas futuras de bienestar, y votan con emoción y con la mente.

A todos ellos se les olvida que cuando un ciudadano emite su voto, expresa la confianza en sus instituciones (a pesar de sus dudas) y decide, en propia conciencia, si está conforme con el status quo, u opta por buscar el cambio. Esa es su decisión y es tan válida como la de cualquier otro.

Por supuesto que hay distorsiones del voto ciudadano, y de esto conocemos muchos los mexicanos. Pero estas distorsiones no son propias de los ciudadanos, sino de los gobernantes y de los propios políticos, que aprovechan la pobreza y las carencias de muchos mexicanos para comprar o para manipular su decisión. Entonces para este grupo de delincuentes electorales, el voto sí es útil y razonado, ¡vaya cinismo!

Me refiero a este tema porque ya me parece hasta insultante, que los partidos a los que no les favorecen las encuestas se empeñen en estar llamando a los ciudadanos al “voto útil”, sin entender que si no les favorece la voluntad ciudadana, seguramente es porque no ofrecen las mejores propuestas ni responden a lo que la gente quiere, ni ofrecen las mejores alternativas para tener un país más justo, más seguro y con mayor apego a la ley.

Si bien el concepto de “voto útil” y su aplicación han tenido su relevancia para desterrar gobiernos con tintes dictatoriales que se empeñan en permanecer en poder; esto se ha dado en contextos muy específicos en donde existe un acuerdo en la mayoría de la población, en la necesidad de cambiar al gobierno que los afecta.

Hoy los partidos y políticos mexicanos desvirtúan el sentido de este concepto y pretenden aplicarlo, a la petición de que se sumen a sus intereses ciudadanos que no simpatizan con ellos, por el solo hecho de que simpatizan menos con el candidato puntero, aunque su partido no gobierne. Qué vivos estos canijos que pretenden manipular al ciudadano y robarle la libertad de su voto, así le han robado su patrimonio, pero su fe y esperanza no lo lograrán…

Si el voto no se trata de ganar o perder, se trata de votar por lo que uno cree y de apostarle a construir un mejor futuro.

Y qué decir del “voto razonado” al que han llamado varios empresarios a sus trabajadores, como si ellos no tuvieran la capacidad de saber y decidir qué candidatos les satisface más. Y a final de cuentas, desconociendo que la democracia y su expresión en las urnas no está exenta de sentimientos y emociones.

En sentido contrario, también justifican el que los ciudadanos no voten por ellos, sino por otro candidato, el hartazgo social y el “voto antisistema”. Tal pareciera que no existe virtud alguna en otro candidato, ni visión de futuro de los ciudadanos. Nada más equivocado; yo estoy convencido que el hartazgo social no se expresa por la vía institucional sino por otros medios.

Sí, es cierto, los mexicanos nos sentimos decepcionados y traicionados por gobiernos, que abrieron “la caja de Pandora” y nos inundaron de todos los males posibles: inseguridad, corrupción, pobreza, impunidad y marginación, pero aún conservamos la esperanza de que podemos tener un mejor México e ir resolviendo estos problemas con otros gobernantes.

Quienes nos han gobernado, abrieron esta “caja de desastres”, no por curiosidad como Pandora, sino por incapacidad y corrupción. Por eso estoy convencido que los mexicanos votaremos no por hartazgo que pretenden hacernos creer, sino que nuestro voto será un “voto de esperanza” útil y razonado, que cree que podemos tener un mejor país, con mayores oportunidades para todos.

Yo convoco más bien a que todos los ciudadanos emitamos un voto como nos lo garantizan nuestras leyes, un voto libre directo y secreto, el que nos deje más satisfecho, emitido con el corazón, con la razón o con los dos. Un voto del cual nos sintamos orgullosos y seguros.

Así, mi voto será útil y razonado, o antisistema, o de hartazgo o como le quieran llamar los testarudos engaña bobos: finalmente será mi voto y “ya saben por quién” será.

¡Muchas gracias y sean felices!

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@m_cardenasf

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