LEGISLADORES LEALES

BRECHA

23-05-2022

Antonio Quevedo Susunaga

En este análisis político, al estilo del viejo método priista, es como puede proceder el presidente Andrés Manuel López Obrador, que seguramente dará el visto bueno a quiénes deberán ser los candidatos al senado de la república en el 2024, en Sinaloa y México, que seguramente son los que le brindarán protección, cuidarán su espalda, una vez que haya dejado el poder y así evitar que la oposición lo lleve a la cárcel.

La práctica política de los presidentes priistas en México siempre fue de esta manera impositiva, dejaban un Senado incondicional y de ser posible una Cámara de Diputados con los que se protegían y evitaban que los encarcelarán. Los datos están en la historia de cada uno de los expresidentes priistas.

De acuerdo a este contexto, evidente que el gobernador Rubén Rocha Moya, más allá de ser un amigo del presidente Andrés Manuel López Obrador, es un alfil del ajedrez del presidente, que no será quien proponga candidatos al senado.

En esta lógica política con sello priista, es posible que se encuentre en primer lugar, el sinaloense amigo del presidente más leal, que es Jaime Montes Salas, actual secretario de agricultura en el gabinete y el sinaloense más cercano a López Obrador.

El otro posible aspirante puede ser el alcalde de Mazatlán, Guillermo Benítez, porque diga lo que diga Rocha Moya de este alcalde, sigue siendo leal a López Obrador.

Y en tercer lugar, aunque lo tienen sentado en el banquillo de los acusados, puede ser rescatado por el presidente y llevarlo al Senado.

El presidente va a dejar a los amigos más confiables, no a los miembros de Morena más relevantes.

En Sinaloa, no se ve que haya una mujer cercana al presidente, confiable, las que sacan la cabeza como la doctora Tere Guerra, tiene otro pasado político y Graciela Domínguez, una historia que no empata con la esencia de Morena.

Es muy posible que el líder moral del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda, le tenga que disputar la candidatura a un candidato del presidente o convertirse en un candidato de Morena-PAS, pero con otra suerte alejada a la que ha vivido con el mal agradecimiento, del ahora gobernador Rubén Rocha Moya.

Un ejemplo de esa herencia priista, que también dejó el expresidente Enrique Peña Nieto, es que el grupo del presidente Andrés Manuel López Obrador, no tuvo la fuerza para reformar la Ley Eléctrica que le heredó Peña. Los votos que dejó comprados le garantizaron que no hicieran cambios constitucionales.

La oposición que dejará Andrés Manuel López Obrador estará “derrotada política y moralmente”, pero no hay duda de que tiene acumulado un “rencor enfermizo” capaz de intentar encarcelar a López Obrador, los motivos no le faltarán.

La estructura política que dejará López Obrador será interesante, porque tendrá la mayoría de los estados gobernados, con una posible mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, pero también con muchos traidores que brincaran a la oposición desenmascarados.

La lealtad de los gobernadores para el presidente es muy relativa, aun aquellos que le han jurado amor eterno; como también esto ocurre con senadores y diputados, que una vez llegando al poder brincan a favor de sus intereses, es el caso de la senadora Lilly Téllez, que llegó al senado por Morena, brincó al PAN y está a punto de dejar dicha bancada.

Las lealtades en política son muy relativas, el ejemplo más claro son los gobernadores, y pongo un ejemplo, el gobernador con gran poder en Sinaloa, siempre ha sido Juan Millán Lizárraga, que puso a su gran amigo y compañero de vida, Jesús Aguilar Padilla, que una vez que llegó lo desconoció y apoyo la candidatura de Jesús Vizcarra, mientras Juan Millán, les volvió a ganar con Mario López Valdez, y la historia que sigue usted la conoce.

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