Plan de Desarrollo de Sinaloa

Manuel Cárdenas Fonseca
Senador

Finalmente, y después de seis meses de gobierno, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, presentó, la semana pasada, el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021. Todo parece indicar que aún con este Plan se seguirá gobernando sin planeación democrática, sin proyectos claros, con puras propuestas generales y sin atender de manera directa y responsable los problemas que realmente preocupan a los sinaloenses, como son la impunidad y la creciente inseguridad.

El Plan se organiza en 5 grandes ejes: Desarrollo Económico, Desarrollo Humano y Social, Desarrollo Sustentable e Infraestructura, Seguridad Pública y Protección Civil y Gobierno Eficiente y Transparente. Los diagnósticos, aunque incluyen estadísticas nacionales y locales se quedan cortos en identificar las verdaderas causas que frenan el desarrollo económico y el bienestar en la entidad. Ni qué decir de las propuestas y compromisos establecidos en este Plan que apuntan más a cumplir con ciertos números, que a resolver los problemas que existen en cada sector y que todos los sinaloenses conocemos.

La perla del mismo fue que en el acto se instruyó al Secretario de Seguridad Pública a que elaborara el plan estatal de seguridad pública (sin mayores comentarios).

Ahí está por ejemplo, que aunque se reconoce que uno de los principales problemas educativos es el abandono escolar y la falta de conclusión de estudios, las propuestas sólo buscan disminuir los indicadores negativos a través de campañas, pero no atienden sus causas que están determinadas por la pobreza, la marginación, la ausencia de infraestructura digna, el desvío del presupuesto de la seguridad social de los maestros y la inseguridad.

En materia de salud se sigue apostando a mantener los indicadores positivos, pero no se dice nada sobre la falta de abasto de medicamentos, sobre una atención de mayor calidad, sobre mejores equipos o mejores salarios para el personal hospitalario. Tampoco se hace referencia a cuál será la cobertura de salud que se pretende para el estado, cuando el año pasado el gobernador en turno se ufanaba de que Sinaloa tenía 100 por ciento de cobertura en salud, esto gracias al Seguro Popular. Es decir, no saben ni cuál es la competencia del orden estatal de gobierno y se van a querer suplir las obligaciones del orden federal de gobierno.

Números y más números alegres pero de proyectos viables nada. La apuesta principal del Plan está en el desarrollo económico, en lo que llaman “la reconversión productiva” en el sector primario, que se funda en el desarrollo de agroindustrias, pero que no atiende lo básico que es el mejoramiento de granos, desarrollo de semillas, patentes, mejoras tecnológicas, uso responsable del agua, de tierras de cultivo, nuevas tecnologías para la crianza de animales y para el desarrollo pesquero sustentable. Se les olvida que hay frontera de consumo.

Se pretende hacer del turismo el motor del desarrollo económico del estado y se compromete la creación de empleos en el sector y el incremento de cuartos de hotel. De lo que no se habla en el Plan es del nivel de ocupación hotelera en Sinaloa, que está abajo del 60 por ciento anual, y de mecanismos reales para su incremento. De lo que no se habla es de cómo la creciente violencia y la inseguridad ha afectado el desarrollo productivo de la entidad y por supuesto al turismo.

El Plan de Desarrollo parece evitar centrar la atención en los principales problemas que son la impunidad y la inseguridad pública. Ya ni comentar de risa el sistema carcelario y la corrupción que impera en el mismo, con el consentimiento de las autoridades (lo que se ve no se juzga).

Considero que es un error que el Plan no contemple la aplicación, observancia y respeto a la ley como signo distintivo para abatir la impunidad y la inseguridad pública como ejes rectores del gobierno, acompañando a estos ejes una claridad de miras en el respeto al gasto público y el fortalecimiento educativo.

Mientras no se atienda a conciencia la creciente violencia en el estado y su campante impunidad, el crecimiento económico, el desarrollo del turismo y el bienestar social, estarán permanentemente acotado.

Creo que el gobernador Quirino Ordaz lo tiene claro porque en conferencia de prensa posterior a la presentación señaló que la seguridad es el tema de mayor prioridad para su gobierno, lo malo es que no lo reconoció en el Plan de Desarrollo, lo peor es que parece rehén de otros intereses pues ni plan hay y ahí “manda se haga”.

Pero lo más lamentable de este Plan es que no propone nada nuevo ni se compromete en nada. Al leerlo me parece escuchar las palabras de anterior gobernador cuando hace más de 6 años al presentar su plan estatal de desarrollo decía en su discurso:

“ Hay gente que nos ha dicho que necesitamos darle un valor agregado a la agricultura, que es la actividad importante, fundamental en el estado de Sinaloa”

“..todo mundo quiere tener un campo más fructífero, tener un campo con mayor rentabilidad…la pesca necesita una reactivación, que el turismo puede ser nuestro segundo motor que nos impulse a un mayor crecimiento y un desarrollo…”

“ Sinaloa tiene un enorme potencial, Sinaloa hoy está en un vértice eso es que el turismo, aparte de hacer negocio, lo aprovecharemos para limpiar nuestra imagen del estado.”

“.. nuestro gobierno va a ser un gobierno humano muy cercano a la gente, transparente, que rinda cuentas.”

Yo me pregunto qué pasó en esos seis años, parece que nada porque hoy se vuelven a plantear las mismas propuestas que estoy seguro que quedarán en pura retórica.

En verdad considero que los planes estatales de desarrollo debieran ser un instrumento de planeación eficaz, que reconozca las insuficiencias que se vive en cada entidad federativa, que establezca objetivos claros y alcanzables y propuestas serias y concretas para atender cada uno de los problemas, acompañado de la estructura programática de gasto, sin embargo, se han pervertido para convertirse en panfletos de promesas que nunca llegan a cumplirse y en donde siempre se dan razones “válidas” para no alcanzar las metas.

Hace mucho que dejé de creer en los reyes magos y mucho más en los políticos que se apoyan en la demagogia acompañados de las loas de quienes quieren explotarlos como vil renta, y quiero creer, por el bien de Sinaloa, que podemos hacer bien las cosas y no gracias a los gobernantes sin memoria, sino a habitantes del estado, a las organizaciones sociales, empresariales, ahí es donde mantengo la esperanza.

¡Muchas gracias y sean felices!

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@m_cardenasf

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