Reclusión por pandemia COVID-19

Poema a la esperanza y respetuoso reclamo a las aves de mal agüero

Sor Juana Inés de la Cruz, religiosa jerónima y escritora novohispana, por muchos considerada como la décima musa, nos embelesa con su poema “A la esperanza”.

Verde embeleso de la vida humana,

loca Esperanza, frenesí dorado,

sueño de los despiertos intrincado,

como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,

decrépito verdor imaginado;

el hoy de los dichosos esperado

y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día

los que, con verdes vidrios por antojos,

todo lo ven pintado a su deseo;

que yo, más cuerda en la fortuna mía,

tengo en entrambas manos ambos ojos

y solamente lo que toco veo.

Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios de Grecia, expresó: “La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún”.

Y bien que necesitamos mantener la esperanza en momentos en que algunos desconsiderados y promotores del mayor mal quisieran que cundiera el pánico en los momentos que más necesitamos cordura, aproximación, coadyuvancia, solidaridad, entrega y compromiso para enfrentar una pandemia que no sabemos cómo hacerlo de la mejor manera, que no sea lo que señalan los expertos de la Organización Mundial de la Salud.

Hay comunicadores que rayan en el amarillismo; oportunistas para descalificar al oponente; varios políticos y empresarios (de muchos giros) que buscan cómo sacar ventaja y la mayor raja posible para sus aviesos (malvados, retorcidos) intereses y para ello descalifican y hacen interpretaciones absurdas del comportamiento de la pandemia en su zona de influencia.

Pero también existimos quienes buscamos que las personas enfrentemos este mal con serenidad y buen juicio, con responsabilidad, sabedores de que ni los países mas ricos en recursos humanos, experiencia en pandemias, recursos financieros (dinero), tecnologías, han podido dar respuesta impronta a esta sacudida sanitaria que hoy enfrentamos.

Si en condiciones normales somos imperfectos pues no sabemos de medicina y salud preventiva en cosas tan cotidianas como lavarnos las manos, desinfectar los alimentos, asearnos en nuestras personas, ahora resulta que muchos medios de comunicación, y por tanto sus “comunicadores”, opinadores de y en redes sociales, critican de la mas feroz manera a quienes están haciendo las cosas de acuerdo a los especialistas y expertos en la materia. Ahora ellos saben más que los investigadores y expertos cuando que ni el carro en que se trasportan lo saben lavar bien y raras veces se lavan las manos como debe de hacerse antes y después de ir al baño.

En estos momentos debemos de acercar paz, esperanza, fe, alimentos y cualquier tipo de ayuda incluyendo la de salud mental a los que están siendo golpeados, en su ignorancia, generándoles inestabilidad y zozobra.

Acerquemos de las más diversas maneras información útil para enfrentar la pandemia y que les ayuda en sus personas a salir adelante; alejemos el miedo negativo, es decir, aquél que nos lleva al fatalismo y acerquemos el miedo positivo, ese que nos dice qué hay que saber, enterarnos, no dejarnos llevar por mentirosos, y no permitamos el pánico que siempre es negativo y genera más daño que el que puedan imaginarse.

No faltan quienes se presentan como los agoreros que predicen y presagian males y desdichas con poco o nulo fundamento y, en un simplismo, por sólo dar testimonio de que “saben”, y sí, saben que son unos desgraciados que generan daño y desesperanza.

Señores comunicadores y opinadores en los medios de comunicación, por favor ayudemos a llevar el confinamiento en paz mental y armonía, que de suyo ya, en condiciones normales hay violencia familiar y abusos sexuales, para agregar mas daño al que nos está causando esta pandemia.

Sí, es cierto que las autoridades pudieran hacer las cosas de mejor manera, al igual que ustedes en lo propio, más en una situación como la que hoy enfrentamos y sin coberturas e infraestructura sanitaria que se viene gestando de hace muchos años y que, si a esas deficiencias le agregamos que han sido proclives a meter hasta el último reducto de las mentes las porquerías que nos tienen en primer lugar de obesidad y enfermedades crónico degenerativas sólo por vender publicidad y tener ingresos, tenemos que se nos puede generar el peor de los mundos.

Démonos ánimos para estar lúcidos, prestos, sabedores de que estamos haciendo lo que se puede y debe hacer a pesar de que, por lo general, somos sucios y desordenados y atenidos de y para que otros hagan las cosas por uno. Gobernador Quirino Ordaz a lo tuyo, aunque sea de carácter federal el problema, también tienes obligaciones y reconozco las estas enfrentando responsablemente. A Usted que me lee, ocúpese de cuidarse de y en todo aquello que sólo a Usted corresponde que nadie más lo hará y no se vale culpar a otros de lo que uno es causa y origen.

¡Muchas gracias y sean felices!

cardenasfonseca@hotmail.com

www.manuelcardenasfonseca.mx

@m_cardenasf

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